SANTA FE
7 de mayo de 2026
Secuestro de una avioneta con cocaína en Vera: confirman la presencia de un cartel internacional
El cargamento pertenecía a Pepa Rojas Velazco, que fue asesinado en una carrera de rally en Santa Cruz de la Sierra. Este narco había reemplazado al jefe Sebastián Marset, que fue extraditado a Estados Unidos
Con una investigación que llevó más de un mes, a partir del seguimiento y el control del espacio aéreo en el norte de Santa Fe, fuerzas federales secuestraron por pedido de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) un cargamento de unos 442 kilos de cocaína en una zona rural en Vera.
Este operativo de la Policía Federal y Gendarmería logró incautar la droga después de que una avioneta, proveniente de Bolivia, aterrizara para descargar la droga en un campo, donde había dos camionetas que esperaban llevarse unos 380 panes de cocaína. El procedimiento, que se produjo tras una investigación de los fiscales Diego Iglesias y Matías Scilabra, dejó ocho detenidos, dos de ellos de origen boliviano —serían los pilotos— y otros seis de Vera y Calchaquí.
La sospecha es que esta droga pertenecía a un cartel internacional. Esa deducción surge del interés de la agencia norteamericana DEA en este operativo, que fue quien aportó los datos para que se realizara el seguimiento.
Según las fuentes judiciales consultadas por AIRE, el traslado de esta droga iba a producirse hace unas semanas, pero la demora tuvo que ver, por un lado, por el crimen de José Pedro Rojas Velasco, alias Pepa, uno de los lugartenientes del jefe narco, nacido en Uruguay, Sebastián Marset, y por las intensas lluvias tanto en Bolivia como el norte de Santa Fe, donde debían aterrizar las avionetas.
Pepa, que había quedado como referente de Marset tras su extradición a Estados Unidos, fue asesinado por sicarios colombianos el domingo 26 de abril durante la segunda fecha del Rally Sprint Nueva Santa Cruz, en el municipio de Warnes, en Bolivia. Competía con el número 11 en la categoría SXS Racing, bajo el pseudónimo "Pedro Pablo".
El asesinato de Pepa se produjo minutos antes de la largada, cuando un hombre bajó de una camioneta y disparó varias veces contra su Can-Am X3. Rojas Velasco fue trasladado a un centro médico, pero murió horas después.
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Bolivia informó que Rojas Velasco ocupaba una posición de protagonismo dentro de la organización que lideraba Marset, y que se perfilaba para asumir un rol de mayor jerarquía tras la captura de Marset el 13 de marzo pasado, en Santa Cruz de la Sierra. "Esta persona tendría la posibilidad o la oportunidad de hacerse cargo de la organización", señaló el coronel Jhonny Coca.
El dato clave que disparó la investigación
Un número de teléfono argentino —con característica del norte de Santa Fe— que fue contactado desde el exterior por “Pepa” Rojas Velasco fue el dato clave que disparó la investigación. Ese abonado, según la fiscalía, guardaba relación con actividad aeronáutica clandestina para el contrabando de drogas. A partir de allí se identificaron otras seis líneas telefónicas vinculadas a ese número, lo que permitió a los investigadores de PROCUNAR trazar in mapa de la organización en territorio argentino.
La investigación también detectó que los integrantes de esta red utilizaban cuentas de la empresa Starlink para conectarse a internet, con titulares en Calchaquí y Corrientes, lo que evidenciaba una logística desplegada en una zona rural de difícil acceso, y donde no hay señal de celular.
El seguimiento de las comunicaciones intervenidas entre el 17 de abril y el 1° de mayo de 2026 fue decisivo. Los fiscales identificaron a dos sospechosos principales —Alexis Pablo Antonio Espinosa y Jorge Díaz— que en sus conversaciones describían las condiciones del establecimiento rural "Don Julio", ubicado en la localidad de La Sarnosa, departamento Vera, donde debía concretarse el aterrizaje.
El 17 de abril, ambos analizaron el estado del campo: caminos intransitables, barro profundo y sectores anegados que impedían el ingreso de un camión Ford Cargo al que llamaban "el grandote". En esas escuchas mencionaban la presión de "el patrón" —que sería Pepa Rojas Velazco— para avanzar con las tareas pese a las dificultades.
El 28 de abril surgió un imprevisto: el dueño del campo lo había alquilado a otro sujeto, identificado como "el Loquito C", lo que generó alarma porque interfería con la planificación. En paralelo, los organizadores pedían imágenes de un camino interno al que llamaban "la pista", lo que la fiscalía interpreta como una evaluación técnica del terreno para el aterrizaje.
El 1° de mayo, Espinosa pronunció una frase que los investigadores consideraron reveladora: "Vienen tres, una se va y dos quedan", en lo que se interpretó como una alusión a las aeronaves o a los cargamentos. Díaz agregó que "el Gordo" contaba con un depósito dentro del monte donde podrían esconderse los elementos.
Los días 3 y 4 de mayo, el seguimiento GPS y la vigilancia terrestre confirmaron que ambos investigados ingresaron al campo, realizaron maniobras compatibles con el acondicionamiento de una pista de aterrizaje clandestina —incluso filmaron el lugar— y efectuaron recorridos reiterados con detenciones estratégicas en la intersección de la Ruta Provincial 284-S, lo que se interpretó como tareas de reconocimiento y control.
El lunes 5 de mayo, a las 9:33 de la mañana, llegó la comunicación definitiva. Espinosa le dijo a Díaz: "Ya están. Ya vinieron". La fiscalía lo interpretó como la confirmación de que la maniobra era inminente. Ambos coordinaron concurrir de manera inmediata al campo.
Este caso tendría una relación con otro caso que de movimiento de grandes cantidades de cocaína, que tuvo a Brian Bilbao como protagonista. Esta causa tiene raíces en una investigación previa vinculada a la organización criminal liderada por Bilbao, el narco santafesino detenido en 2024 que operaba con avionetas para ingresar cocaína desde Bolivia.
Su organización operaba con una logística sofisticada: campos rurales acondicionados como pistas de aterrizaje, conexiones con proveedores bolivianos y una cadena de distribución que se extendía por varias provincias argentinas. Su captura fue considerada uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico aéreo en la región.
Sin embargo, esta causa demuestra que la caída de Bilbao no desarticuló la estructura. Según la fiscalía, la red continuó operando bajo la coordinación de Rojas Velasco, quien respondía a Sebastián Marset.
Fuente: Aire Digital

