Durante meses sufrieron hambre y frÃo con la convicción de que hacÃan lo necesario para defender a la Patria. Eran jóvenes que un gobierno de facto envió a la guerra y, cuando volvieron, los ocultó y olvidó. Hoy son adultos que han superado pruebas muy difÃciles y que, finalmente, encontraron en la sociedad el reconocimiento merecido.
Raúl Galicio, Oscar Eduardo Ojeda, Argentino Foremmy y Omar DÃaz compartieron con UNO sus historias, recuerdos y deseos a 35 años del inicio de la Guerra de Malvinas.
"La guerra no te deja nada bueno. Pero por suerte nosotros en el Centro de Excombatientes de Malvinas de Santa Fe nos apoyamos y nos conocemos", dijo Oscar Ojeda y remarcó el cambio que hubo en la mirada de la sociedad sobre ellos. "Antes ibas a conseguir trabajo y te decÃan que eras «un loquito de la guerra». Muchos nunca pudieron tener un empleo. HabÃa discriminación pero hoy tenemos el apoyo del pueblo. Para nosotros es un orgullo", sostuvo y deseó "que no haya nunca más una guerra y que el camino diplomático lo resuelva a favor nuestro".
Los primeros años después de la guerra fueron muy difÃciles para quienes habÃan estado en combate. "No tenÃamos el reconocimiento de la sociedad como ahora", coincidió Foremmy y aclaró que, si bien era una dictadura, quienes estuvieron en Malvinas lo hicieron "por la Patria".
No sabÃan a dónde iban
Cinco meses antes de que se declarara la Guerra de Malvinas, Omar DÃaz habÃa sido dado de baja de las Fuerzas Armadas. El 2 de abril de 1982 estaba en su casa escuchando los informes de los medios de comunicación sobre los problemas que habÃa en el sur y la ocupación de las islas.
"Jamás pensé que iba a ir a la guerra pero estaban llamando para que nos presentemos", recordó Omar y agregó: "Primero tuve una discusión con mi mamá porque ella no querÃa que me vaya pero yo estaba decidido a defender la Patria".
Él habÃa sido soldado Clase 62 del Regimiento 12 de InfanterÃa de Mercedes (Corrientes) asà que se dirigió a ese lugar. Allà lo equiparon. "No lo suficiente para ir a una guerra, pero bueno... Con 19 años pensábamos que no Ãbamos a llegar a una guerra", remarcó.
De Mercedes lo trasladaron a Paraná (Entre RÃos) donde subió a un avión de AerolÃneas Argentinas al que le habÃan sacado todos los asientos para que puedan entrar más personas. "Ãbamos pegaditos. Uno al lado del otro para no tener problemas en el despegue ni en el aterrizaje", contó. El destino era Comodoro Rivadavia y, de ahÃ, a Malvinas.
Ese último viaje fue una aeronave Hércules a la que, junto a los 40 soldados, también subieron un cañón y algunos elementos de campaña. Apenas pisó las islas lo recibió un fuerte temporal con agua nieve y temperaturas bajo cero. La mayorÃa de los adolescentes que lo acompañaban no estaban acostumbrados al frÃo. Tampoco tenÃan el equipo necesario para ese clima.
Su primer destino fue Darwin, donde se ocupó de custodiar a los kelpers que estaban prisioneros. Luego, lo tocó ir al frente de guerra. "Fue algo muy duro. En todo momento es malo estar en la guerra pero aprendés a valorar muchas cosas como la familia", destacó.
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En la trinchera
Raúl Galicio es santafesino pero también le tocó hacer el servicio militar en el Regimiento 12 de InfanterÃa de Mercedes (Corrientes). TenÃa 18 años cuando lo mandaron a Malvinas. Tampoco sabÃa que iba a la guerra. "El dÃa que llegamos no sabÃamos ni dónde estábamos parados. No se veÃa nada. Era un lunes a las 1.45 de la madrugada", recordó y coincidió con que las condiciones de vida eran muy precarias para los soldados.
A él le tocó estar en varias trincheras. Construirlas en un suelo mojado que está lleno de rocas y turba no era fácil. Encima, lo cambiaban de lugar cada 24 horas. "Estuvimos casi un mes esperando que vinieran los ingleses y nos seguÃan cambiando de lugar. No tenÃamos posiciones fijas", explicó.
El desconocimiento sobre lo que ocurrÃa y los planes que la Junta Militar tenÃa para los jóvenes soldados era común a todos. Oscar Eduardo Ojeda perteneció al Regimiento 4 de Monte Caseros (Corrientes) y dijo: "Llegué a la guerra sin saber a dónde iba".
Era el 13 de abril y tenÃa 19 años, estaba cumpliendo el Servicio Militar Obligatorio. Antes de llegar a la colimba, vivÃa en el campo en Chaco y trabajaba como puestero. En tanto, Argentino Foremmy fue a la guerra cuando tenÃa 19 años integrando la compañÃa 602 de Comando. Llegó a Malvinas a mediados de mayo y regresó, cuando finalizó la guerra, como prisionero en el buque inglés Camberra.
De la impotencia a dejarlos sin nada
Del conflicto Ojeda recuerda la bronca y el dolor de sus compañeros. "Escuchabas que estaban heridos y llamaban a su mamá. Y uno no podÃa hacer nada. La impotencia te da bronca", comentó.
Las condiciones en las que estaban los combatientes eran pésimas. La ropa que les habÃan dado no estaba preparada para las bajas temperaturas de la zona y los suministros no alcanzaban. "TenÃamos dos pares de medias y comÃamos salteado. Y sufrÃamos principios de congelamiento", detalló.
Oscar nunca pudo comunicarse con su familia. No habÃa teléfonos en la zona y él no tenÃa posibilidades de que una carta llegase al campo donde estaban sus padres. "Además si mandabas una carta primero te la leÃan y después veÃan si la enviaban, dependiendo de lo que decÃa", recordó.
Una vez que finalizó el enfrentamiento, las cosas no mejoraron. Los hicieron regresar en colectivos tapados y en trenes que entraban hasta las sedes de los regimientos. Nadie los podÃa ver, quizás, para ocultar las condiciones de salud en las que regresaban tras haber padecido hambre y frÃo.
"Y cuando nos dieron de baja nos hicieron salir de civil y sin un pasaje para volver a nuestras casas. Fue muy difÃcil porque hacer dedo de civil era complicado, de soldado era más probable que te lleven", contó Galicio. Y cerró: "Nos dejaron sin nada y arrancamos la vida de civil muy mal".
Hambre y muerte
DÃaz todavÃa tiene muy presente el recuerdo del hambre y la muerte. "Un dÃa estábamos en el campo de guerra y vemos que llega una camioneta. Nos acercamos para ver si traÃa algo de comida pero eran cuerpos argentinos", recordó.
Hacia el final de la guerra fue apresado. Los ingleses los mantenÃan en unos corrales pero un dÃa lo eligieron junto a unos 80 compañeros y los llevaron caminando cuatro kilómetros. Al llegar a una zona delimitada por un alambrado de púas, los hicieron pararse uno al lado del otro y les dijeron que avancen 10 pasos.
"Pensé que nos mataban por la espalda", reconoció y agregó: "No lo hicieron pero tuvimos que caminar por los campos minados recogiendo los cuerpos de nuestros héroes caÃdos".
Después los hicieron colocar los cadáveres sobre un alambrado. Cuando terminó esa tarea lo subieron a un helicóptero y lo embarcaron. "Ahà nos tuvieron prisioneros dos semanas hasta que nos dejaron en Montevideo, Uruguay", detalló.
Del regreso a la Argentina contó que primero los recibieron en la Escuela Sargento Cabral de Buenos Aires donde, por primera vez en mucho tiempo, pudo tener una comida caliente y abundante. La única asistencia que le dieron fue una psicóloga que le preguntó si le dolÃa algo. A la semana lo enviaron de regreso a Mercedes.
"Cuando llegamos, en tren, las madres y los padres que nos esperaban se colgaban del tren gritando los nombres de sus hijos, preguntando si los habÃamos visto, si habÃan vuelto. Fue durÃsimo. Yo sólo les podÃa decir que se fijen en el vagón de atrás", dijo quebrado por el recuerdo de ese dolor compartido.Un cambio importante
Los Ex Combatientes coincidieron en que hoy se sienten muy reconocidos por la sociedad. Ya no son "loquitos de la guerra" sino veteranos respetables. A eso se suma que la provincia y la Nación les han otorgados pensiones que les permiten un mejor pasar económico, tras años en los que les fue muy difÃcil encontrar trabajo.
Foremmy remarcó: "Nosotros seguimos con nuestra lucha porque va a durar todavÃa muchos años. Quizás nosotros no veamos la recuperación de Malvinas. TodavÃa tenemos que crecer como paÃs, cuando seamos un paÃs serio nos vamos a poder plantar no con una guerra sino con los acuerdos necesarios para encontrar una solución".
Por su parte, Raúl dijo estar muy contento con cómo la ciudadanÃa apoya a quienes estuvieron en Malvinas. "En un primer momento nos metieron en la misma bolsa que a los militares pero no era asÃ. Nosotros fuimos soldados que fuimos a cumplir el juramento que le hicimos a la bandera, no éramos militares de carrera", cerró Galicio.
FUENTE: UNO DE SANTA FE