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26 de octubre de 2026
Azote y Barcaza: la lucha por salvar el ganado de la crecida
La crecida del río Paraná obliga a los ganaderos de la costa santafesina a retirar sus animales de las islas. Un equipo periodístico de AIRE recorrió el corredor de la ruta rovincial 1 para mostrar cómo se realizan estos trabajos y a los protagonistas de este esfuerzo que demanda la evacuación de hacienda ante el avance del agua.
La ganadería de islas en el corredor costero de la provincia de Santa Fe vive un momento de zozobra. Ante la crecida del río Paraná, los productores apuran la salida de la hacienda hacia tierra firme por todos los medios posibles. Combinando arreos, cruces a nado ─conocidos como «azote»â”€ o traslados en barcazas, las tropas huyen del peligro y buscan donde alojarse hasta que la situación hídrica les permite retornar.
En una producción especial de AIRE, Maiquel Torcatt y Juan Manuel Fernández registraron de cerca a los protagonistas de este operativo, marcado por el trabajo a destajo de los ganaderos, la urgencia de poner a salvo las tropas y la incertidumbre sobre cuánto durará la creciente y cuándo podrán regresar a las islas.
La evacuación y sus protagonistas, en fotos:
Vista aérea de la islas a la altura de El Paso, en el distrito San Javier, lugar donde se realiza la mayoría de los azotes. Foto: Maiquel Torcatt
Cuando el río crece y las distancias se hacen muy largo para salir de la isla por azote, entran en acción las barcazas. Foto: Maiquel Torcatt
En Helvecia, la «chata» de la familia Duarte carga en promedio dos jaulas de hacienda. Foto: Maiquel Torcatt
Adriel, Evelin, Miguel y Erika Duarte: toda la familia trabaja a destajo para sacar su hacienda y la de otros ganaderos de la zona. Foto: Maiquel Torcatt

Miguel, patrón y dueño de la barcaza, a sus 78 años, aporta experiencia y conducción, mientra que el trabajo físico queda a cargo de sus hijos. Foto: Maiquel Torcatt

Cada viaje de la barcaza puede variar entre 2 y 4 horas, según las condiciones del río. Foto: Maiquel Torcatt
Las hermanas Evelin y Erika se criaron desde chicas en el mundo de la navegación y el manejo de la hacienda. Foto: Maiquel Torcatt
Ya en tierra firme, las tropas son seguidas de cerca por los jinetes. Foto: Maiquel Torcatt

Alan Sonsogni, ganadero de Helvecia que sacó su hacienda con la barcaza de la familia Duarte. Foto: Maiquel Torcatt
«Tropear» hasta la balanza es el paso siguiente una vez en tierra firme, antes de llegar al lugar de alojamiento de los animales. Foto: Maiquel Torcatt
Entre 6 y 7 peones trabajan en cada arreo cuando las tropas salen de la isla. Foto: Maiquel Torcatt
Las «vacas isleras» tienen una fisonomía característica, en muchos casos con grandes astas. Foto: Maiquel Torcatt
Por los caminos rurales, las tropas van en busca de la primera parada en la balanza. Foto: Maiquel Torcatt
«Desde mi bisabuelo y más atrás», explica Alan que su familia se dedica a la ganadería en las islas de Helvecia. Foto: Maiquel Torcatt
En algunos terrenos bajos de la zona el agua de lluvia ya no infiltra en el suelo y los potreros permanecen anegados. Foto: Maiquel Torcatt
El azote lo inicia un animal experimentado, llamado señuelo, que lidera al resto de la tropa en el cruce a nado. Foto: Maiquel Torcatt
Pese a ser animales pesados, los bovinos nadan con naturalidad para atravesar el río San Javier. Foto: Maiquel Torcatt
Aún habiendo llegado a la otra orilla, el seguimiento de la hacienda desde las embarcaciones continúa. Foto: Maiquel Torcatt
Los chicos primero: este ternero, que se movilizó en la canoa y con un salvavidas puesto, a poco de tocar la otra orilla se encontró con su madre. Foto: Maiquel Torcatt
Margarita Gorosito, conocida productora ganadera en San Javier. Foto: Maiquel Torcatt
Los azotes pueden ser de unas pocas cabezas o de cientos de animales en El Paso, el punto más estrecho del río San Javier. Foto: Maiquel Torcatt
Cuestión de familia: Margarita y su hijo Gonzalo Giudice atienden juntos el negocio ganadero. Foto: Maiquel Torcatt
Nodo logístico: los corrales de la Sociedad Rural de San Javier. Foto: Maiquel Torcatt
Robert Fernández, médico veterinario en San Javier y presidente de la institución. Foto: Maiquel Torcatt
Fuente: Aire Agro




















