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16 de julio de 2020

Tiempo de tensiones políticas internas y doble pandemia santafesina

Tal vez no haya pospandemia en los términos que muchos esperaban. No parece haber una línea de corte. Para colmo de males, en Santa Fe la pandemia de la inseguridad luce peor que la del coronavirus: Rosario, con 108 muertos, explica la mitad de los 206 crímenes en toda la provincia.

00:00 hs - Jueves 16 de Julio de 2020

Tal vez no haya pospandemia en los términos que muchos esperaban. No parece haber una línea de corte. Para colmo de males, en Santa Fe la pandemia de la inseguridad luce peor que la del coronavirus: Rosario, con 108 muertos, explica la mitad de los 206 crímenes en toda la provincia.

   Lo que sí empieza a revivir es la política con salida en lo electoral, aunque muchos refutaban esta chance con un dicho falso: “Para las elecciones falta una eternidad”. Al fin de cuentas, la rosca habitual por las listas es lo más naíf que se encuentra en la agenda. El resto es peste sanitaria y peste de inseguridad.

   La política santafesina deberá estar pendiente de lo nacional, como casi nunca en los comicios de mitad de mandato. Si algún despistado creía al comienzo de la pandemia que la grieta había desaparecido, se equivocó de punta a punta.

   Aquellos tiempos en los que el presidente del bloque de diputados macristas, Mario Negri, llamaba “comandante en jefe” al presidente Alberto Fernández fue un pase de magia, un acto demagógico, una floritura verbal para quedar bien con lo que la sociedad les reclamaba a los políticos de toda laya: bájense el sueldo y dejen de pelear entre ustedes.

   Estacionalmente, a la par del conteo diario de nuevos infectados, muertos y recuperados, los frentes políticos juegan sus primeros partidos puertas adentro. Fernández comprobó durante los últimos días que el cristinismo le hará pagar caro su intento de acercarse a los empresarios o de asfaltar la grieta.

   Cristina Kirchner elogió en Twitter una columna de opinión de Alfredo Zaiat que ponía la alerta sobre la reunión del presidente con los empresarios que cortan el bacalao. Refutando la interpretación, alguien escribió con sentido común: “¿Acaso Cristina pretende que el presidente sólo se reúna con los dueños de outlets?”.

   La salida al ruedo de la ex presidenta acicateo a Hebe de Bonafini, quien también le reprochó supuestas tibiezas a Fernández. Esos ruidos y ruiditos no romperán al Frente de Todos, porque, para mantenerse en el poder, el peronismo necesita de los votos de todos. Como decía el propio Fernández antes de ser postulante: con Cristina sola no alcanza, pero sin Cristina tampoco.

Cristina tiene un plan

   No se trata de dilucidar si el presidente tiene ganas o intenciones de construir el fernandismo, se trata de saber si hay un proyecto de poder que vaya más allá de la coyuntura. El cristinismo sí lo tiene. Y, si no es Cristina, será Axel Kicillof o Máximo Kirchner.

   Esas tensiones de las que también participa Sergio Massa (“el Alberto de Máximo”, según Carlos Pagni) tendrán un resultado empírico a la hora de confeccionar las listas. Ahí sí el presidente deberá tener espaldas. Si no quiere tener fernandismo.

   Tampoco debe exagerarse la nota. Las críticas a Fernández parten desde personajes laterales y marginales (Bonafini, Julio De Vido), pero son resistidas por los que saben que lo que empieza como fisura interna puede terminar en derrotas electorales. De hecho, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, dio en la clave al llamar al orden y maximizar la importancia de defender la acción del presidente, respaldarlo. Ya se sabe como terminó Fernando de la Rúa cuando Raúl Alfonsín le bajó el pulgar. Rossi siempre ha sido un leal militante del kirchnerismo. En Juntos por el Cambio pasa algo parecido e, incluso, más desembozado. Martín Lousteau, Rogelio Frigerio, Horacio Rodríguez Larreta, Nicolás Massot (y siguen las firmas) coinciden en que no hay chances de que el no peronismo vuelva al poder con Mauricio Macri de candidato a presidente. Pero, por ahora, si bien no alcanza con Macri, tampoco se puede sin Macri.

   La resolución de esas tensiones impactará en la provincia de Santa Fe. A su tiempo, porque por ahora hay dos pandemias, y la peor es la de la inseguridad y la violencia. Que de manera impune se llevó la vida del ex concejal Eduardo Trasante. Otro nombre y apellido entre las 206 víctimas fatales de episodios violentos.

 

 

fuente: la capital

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