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13 de abril de 2020

Monseñor Fenoy: "La Pascua tiene que ser el contagio del amor y la esperanza"

El arzobispo de Santa Fe, en la misa Pascual exhortó a los cristianos a seguir el ejemplo de Cristo que enfrentó la muerte para "enfrentar nuestros propios problemas y vencer el mal con el bien". También comparó la piedra del sepulcro con las preocupaciones y sostuvo que "hay que quitar las piedras y obstáculos que impiden nuestra felicidad".

El arzobispo de Santa Fe Sergio Fenoy ofició este domingo la misa de Pascua de resurrección en la catedral Metropolitana que transmitió LT9, FM9 y el Facebook Live de la radio

Fenoy citó en su homilía el mensaje del Papa Francisco brindado desde Roma para todos los cristianos donde sostuvo que la Resurrección de Jesús, debe er tomado como otro contagio, que se transmita de corazón a corazón y es el contagio de la esperanza.

La homilía de monseñor Fenoy:

Quisiera comenzar con unas palabras que acaba de pronunciar el Papa Francisco, y en su saludo al mundo dijo que "una luz se ha encendido en la noche, Cristo nuestra esperanza, ha resucitado", ese es el núcleo del mensaje pascual, es la imagen de la Pascua y es lo que hicimos con el sirio Pascual, ese sirio es el signo de Cristo resucitado, como abre las tinieblas, disipa las tinieblas. Y el Papa sostiene que este es otro contagio, esa luz que se encendió en la oscuridad, esa noticia de la resurrección de Cristo tiene que ser un contagio que se transmita de corazón a corazón, es el contagio de la esperanza.

Miren si no nos hace falta, Todavía no sabemos ni como ni cuando vamos a salir de esto, todavía no percibimos la consecuencias de esto que ha tocado a todo el mundo. Nuestro contagio verdadero tiene que ser la de la esperanza, una esperanza creyente, para los creyentes no es algo mágico, es algo muy serio, es el misterio pascual. Cristo no saltó la muerte para después resucitar, no la esquivó, él murió verdaderamente y traspasa con su amor y su vida al mal. Ese es el amor que vence al mal, es el amor que saca de un mal un bien, es la muerte de la que nace la vida, es transformar lo malo en bueno y a eso solo lo puede hacer Dios. Pero a nosotros nos contagia las ganas de hacerlo también y eso es la esperanza. Traspasar el mal, salir de lo malo y llegar a lo bueno, pero pasando por lo malo, atravesándolo, como desafiándolo. Y por eso el sirio que es esa luz, anoche lo marcamos, es luz pero también es cruz, el resucitado es el crucificado, no es otro; el que sufrió, fue crucificado y murió es el que resucitó.

Que nuestra esperanza sea esa, no cerremos los ojos sino tenemos que enfrentar las situaciones, los problemas y las dificultades y pasar por ellos con el bien, con el amor para transformarlo en algo mejor. Ojalá tengamos todos este contagio y nuestro corazón quede prendido, contagiado y que podamos contagiar amor.

En otro tramo, el Papa también en otro mensaje lo sintetiza muy bien cuando expresó que pensábamos que podríamos mantenernos sanos en un mundo que estaba enfermo, y pensamos que el problema era de los otros, y que yo podía hacer lo que se me ocurriera con todos, con los demás, con el mundo, conmigo mismo.  

Este año quedamos confinados en el aislamiento y eso también es un dolor, pero la iglesia está viva porque Jesús resucitó, todo lo demás es consecuencia de ello. Así que creo que también hoy es un lindo día para confesar que no es la tecnología la que mantiene viva a la Iglesia sino la fuerza de Jesús vivo y resucitado, volvernos a él siempre tiene que ser nuestro centro.

Por último quiero tomar el ejemplo de la piedra que estaba en la boca del sepulcro, esa roca pesada que el Ángel la hizo rodar, sacó ese peso del sepulcro y a veces la tomamos como las preocupaciones, a veces la tomamos como el peso que llevamos. Y sería lindo que nos preguntemos cuántas preocupaciones inútiles tenemos, algunas parecen legítimas pero son inútiles en el fondo. Por eso hay que preguntarse qué piedra nos quita la felicidad y arrastramos en nuestras vidas, y ahi vienen  los condicionales traicioneros: si yo tuviera, si yo pudiera, si yo llegara, que solo hacen dilatar las soluciones, pero no las resolvemos, y la piedra está en mi, no en los demás ni el mundo.

Esa piedra que gira y desaparece, que se destapa y se abre es lo que tiene que pasar con nuestras vidas, si yo no soy feliz hoy no voy a ser feliz jamás, no hay que dejar para cuando esto pase porque es otro condicional, hoy tengo que tratar de quitar de mi corazón piedras y obstáculos que impiden mi felicidad y pensar que Dios nos quiere felices y bien, hoy. Ojalá que como respuesta de Pascuas podamos responder a ese deseo de Dios de vernos bien y de hacernos felices.

 

fuente: lt9

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