SUCESOS
31 de marzo de 2026
Brote psicótico; la teoría de la defensa del menor que disparó y mató en la escuela de San Cristóbal
Sebastián Oroño sostiene que no halló indicios de bullying ni participación de terceros. Aún no se determinó cómo el menor accedió a la escopeta utilizada en el ataque.
La defensa del menor que este lunes protagonizó un ataque armado en la Escuela N° 40 “Mariano Moreno”, en la ciudad de San Cristóbal, sostiene que el eje del caso estará puesto en su estado de salud mental, con antecedentes de autolesiones e incluso intentos de suicidio, en el marco de una situación personal compleja.
Así lo confirmó a El Litoral el abogado Sebastián Oroño, quien además remarcó que el chico es no punible, que no hay indicios de bullying ni de un ataque dirigido, y que aún se desconoce cómo obtuvo el arma con la que mató a un alumno de 13 años e hirió a otros tres.
Problemas personales y familiares
De acuerdo al relato del letrado, el adolescente no presentaba conductas violentas ni conflictivas en el ámbito escolar. Por el contrario, fue descripto como “un chico totalmente tranquilo”, lo que profundiza el desconcierto tanto en la comunidad educativa como en su entorno familiar.
Así lucía la escuela la Escuela Normal de San Cristóbal tras la dolorosa jornada. Crédito: El Litoral
Sin embargo, en paralelo a esa imagen pública, el menor atravesaba un cuadro de salud mental delicado. “Venía con tratamiento psicológico previo, con problemas personales y familiares que lo afectaban”, explicó Oroño. En ese contexto, confirmó que existían antecedentes de autolesiones e incluso intentos de suicidio, lo que será central en la estrategia defensiva.
El abogado aclaró que estos elementos deberán ser corroborados mediante informes profesionales, en caso de que se releve el secreto médico, pero insistió en que el joven ya se encontraba bajo seguimiento antes del hecho.
El arma, un enigma
Uno de los puntos clave de la investigación sigue siendo el origen del arma utilizada en el ataque. Hasta el momento, no hay precisiones sobre cómo el menor accedió a la escopeta.
“La familia asegura que no tenía armas y que al chico no le gustaban”, indicó Oroño, quien agregó que el padre del adolescente se mostró “sumamente sorprendido” por lo ocurrido. Incluso relató que en una oportunidad lo llevó a cazar y que el joven rechazó esa experiencia.
Así lucía la escuela la Escuela Normal de San Cristóbal tras la dolorosa jornada. Crédito: El Litoral
Tampoco hay elementos concretos que indiquen la participación de terceros. Si bien circularon versiones sobre un posible cómplice, desde la defensa señalaron que se trata de hipótesis sin sustento hasta ahora. “El único apuntado es el menor”, afirmó.
Un ataque al azar y sin móvil claro
Otro aspecto que se desprende de los primeros testimonios es que el ataque no habría estado dirigido contra una víctima específica. Según lo reconstruido hasta ahora, el menor habría disparado “contra el que se cruzaba”, sin un blanco predeterminado.
En esa línea, Oroño descartó —al menos por el momento— que haya existido una situación de bullying o acoso escolar como detonante. “No surge ni del ámbito familiar ni del escolar”, indicó.
Frente a este escenario, la principal hipótesis que maneja la defensa es la de un episodio aislado vinculado a un cuadro psicológico. “Podría tratarse de un brote psicótico o de algo muy personal”, señaló el abogado, quien aún no pudo entrevistarse directamente con el adolescente, actualmente alojado en un centro de atención para menores en la ciudad de Santa Fe.
Fuente: El Litoral
