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OPINIÓN

18 de marzo de 2026

Cómo juega la "resurrección" de CFK en las chances electorales del PJ en 2027

Cómo juega la "resurrección" de CFK en las chances electorales del PJ en 2027

La reaparición pública de Cristina Fernández de Kirchner ante el Tribunal Oral Federal 7, en el marco de la causa de los cuadernos, volvió a colocar a la expresidenta en el centro de la escena política. Algo que, en rigor, nunca termina de desaparecer en la Argentina: la gravitación del liderazgo de Cristina dentro del peronismo.

La escena tuvo dos tiempos. Primero, la ofensiva en redes sociales. Después, los 55 minutos de declaración en tribunales, con un clima tenso y un intercambio directo con los jueces. Cristina volvió a denunciar una “farsa procesal”, reafirmó su posición y recuperó, al menos por un rato, la centralidad mediática. Canales de noticias y radios siguieron cada movimiento.

Sin embargo, detrás de esa centralidad aparece un dato que condiciona todo el tablero político: Cristina es hoy una dirigente condenada a seis años de prisión en la causa Vialidad, con otras causas abiertas y con inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Es decir, mantiene liderazgo, pero no tiene futuro electoral.

Ese es el dilema del peronismo.

Cristina conserva una capacidad política que pocos dirigentes en la Argentina tienen: la de marcar agenda. Incluso desde una situación judicial adversa, logra que el sistema político y mediático gire alrededor de su figura.

Pero ese liderazgo también tiene un efecto colateral: dificulta la aparición de un nuevo conductor del peronismo.

La expresidenta no da un paso al costado ni abre explícitamente el juego para que surja un heredero claro. En ese contexto, su figura funciona —como dicen algunos dirigentes— casi como un “tapón”: ordena hacia adentro, pero impide el nacimiento de un nuevo liderazgo competitivo.

El problema se vuelve más evidente cuando se mira el calendario electoral. Falta todavía para las presidenciales del año próximo, pero no tanto como parece. Las candidaturas necesitan tiempo para consolidarse.

Y el peronismo todavía no tiene una figura nítida.

Las internas del PJ bonaerense mostraron un dato interesante: el gobernador Axel Kicillof logró imponerse en la mayoría de los municipios frente a candidatos cercanos a La Cámpora. Fue una señal política, aunque con una participación baja de afiliados.

Kicillof aparece como uno de los dirigentes con mayor proyección dentro del peronismo actual. Pero también enfrenta un desafío evidente: necesita consolidar liderazgo nacional y ampliar su base política más allá del kirchnerismo duro.

Mientras tanto, otros sectores del peronismo buscan espacio. Algunos pertenecen a la vieja guardia: dirigentes históricos como Miguel Ángel Pichetto, Guillermo Moreno o Julio Bárbaro, que tienen trayectoria pero difícilmente despierten entusiasmo electoral.

También están los gobernadores peronistas, que intentaron construir un espacio propio, aunque por ahora sin demasiada potencia política.

En ese escenario aparecen incluso nombres inesperados o experimentales: desde figuras mediáticas hasta dirigentes jóvenes del universo digital o militante. Ideas que circulan más como síntoma de la falta de liderazgo que como proyectos consolidados.

A lo largo de sus 80 años de historia, el peronismo ha demostrado una enorme capacidad de reinventarse. Muchas veces encontró en la adversidad la energía necesaria para reorganizarse y volver al poder.

Pero esta vez el panorama parece distinto.

La figura dominante sigue siendo Cristina Kirchner, aunque su situación judicial limita cualquier horizonte electoral. Y el resto del peronismo aún no logra construir una alternativa clara.

Por eso la escena de tribunales tuvo un significado político más profundo que el estrictamente judicial. Cristina volvió a demostrar que sigue siendo el centro gravitacional del espacio.

¿Cuánto tiempo más puede sostenerse un liderazgo que ordena, pero al mismo tiempo bloquea el nacimiento de lo nuevo?

Porque las elecciones todavía están lejos.

Pero el reloj político ya empezó a correr.

Fuente: Cadena 3

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