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SOCIEDAD

13 de febrero de 2026

“Quería despedirme así, pleno, feliz y no dando lástima arriba de un escenario”

El creador del grupo musical más importante de la cumbia le puso cierre a su carrera. “Creo en Dios y el sábado 31 de enero me desperté con la convicción de que era el final”, dijo un hombre que se ha convertido en una verdadera leyenda

“Bendito sea Dios que me eligió entre tantos para ser un profesional de la música, ese oficio que amo y respeto. Dice un viejo axioma: ‘El que hace lo que no le gusta, aunque lo haga todo el día, es un desocupado’. Yo tengo la suerte de hacer lo que me gusta. Y soy un eterno agradecido por eso”Marcos Camino.

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Es una leyenda. Marcos Camino es una leyenda como son Los Palmeras, el grupo más importante de la historia de la cumbia santafesina. Por eso, porque trascendieron fronteras, porque hicieron famosa su música y también a la ciudad, la noticia del retiro de Marcos de la música es una noticia que impacta, por más que para él no haya sido una decisión traumática. Simplemente escuchó esa voz interior que una noche de enero le dijo: “hasta acá llegaste, este debe ser el final”.

-¿Sos consciente de lo que significa esta noticia, Marcos?

-Mirá, cuando uno tiene más pasado que futuro y más recuerdos que planes, es hora de dar un paso al costado. Más en mi caso, con más de 75 años. Es bueno que uno se dé cuenta cuándo es el momento y no que se lo tengan que decir. No me hubiese perdonado el hecho de dar lástima arriba de un escenario, por eso me fui convenciendo de que el ciclo ya está cumplido. Y quería irme así, bien, por la puerta grande.

-¿Cómo se dio?, ¿cuál fue el momento en que tomaste la decisión?

-Te podría contar mil anécdotas en las que he usado a Dios, en el buen sentido de la palabra, para que me vaya indicando cuál es el camino. Confío mucho en él, soy muy creyente. Y el sábado 31 de enero me desperté con la idea de decirle adiós a la música. Se lo dije a mi mujer y a mi hijo. ¡No lo podían creer!

-¿Fuiste madurando el retiro o se dio así, de un momento al otro?

-El año pasado tuve algunos problemitas, me sentí muy apenado y hasta tuve que recurrir al sicólogo para que me ayude… De aquello me recuperé… Y ese, el del año pasado, no era el momento de irme. Tomo ahora la decisión, porque hoy estoy muy bien… Y estoy recibiendo muchísimos mensajes de amor, de agradecimiento y de reconocimiento que contrastan con los del año pasado. Me siento feliz, pleno y liberado… Sobre todo eso, liberado de esa carga.

La Nueva Olla y el show con la Sinfónica

El inolvidable show de Los Palmeras en La Nueva Olla en Asunción del Paraguay.El inolvidable show de Los Palmeras en La Nueva Olla en Asunción del Paraguay.

-¿Cuál es la foto que te llevás de este largo ciclo de casi 54 años con Los Palmeras?

-Por mi pensamiento íntimo y mi corazoncito, fue la actuación en La Nueva Olla en Paraguay, el día de la final de Colón por la Sudamericana. Esa fue la cúspide del sentimiento, porque todos saben que soy muy colonista. Y lo otro, el trabajo que hicimos con la Sinfónica… Teníamos miedo de que la gente no lo aceptara, pero fue maravilloso.

-¿Y ahora?

-Ahora ya me compré la caña de pescar y voy por el reel (risas)… Mi mente nunca se queda en blanco, siempre estoy pensando. Soy muy virginiano y, por lo tanto, idealista… Ya me verán aparecer… Al grupo le dejo un legado de 54 años y mientras suene una cumbia en una fiesta, Los Palmeras estarán vigentes. Eso se lo transmití a mi hijo y siempre le digo que no cometa los errores que cometí. En mi vida, como todos, tuve aciertos y errores. Y sé que será difícil que cargue en sus espaldas con ese peso de seguir adelante con el legado, con sus jóvenes 27 años.

-¿Qué le decís a aquel Marquitos que siendo muy niño aprendió a tocar el acordeón?

En 1972, hace casi 54 años, Marcos Camino creó el grupo musical más influyente de la historia de la cumbia y que trascendió fronteras. Hoy le dice adiós a la música.En 1972, hace casi 54 años, Marcos Camino creó el grupo musical más influyente de la historia de la cumbia y que trascendió fronteras. Hoy le dice adiós a la música.

-Yo soy hijo de padres divorciados desde que tenía 3 años. Y cuando tenía 5, mi papá me preguntó si quería tocar el acordeón. Yo no tenía ni la menor idea de lo que era el acordeón, pero mi abuelo tocaba el bandoneón… Me compraron el acordeón y al principio era lo que más odiaba… Estudiaba música a la edad que los chicos del barrio, mis amigos, jugaban y yo los escuchaba desde adentro de mi casa. Fue el momento en que detestaba a la música.

-¡Qué contradictorio con lo que luego te pasó en la vida!

-Ya lo sé… Cuando era chico y tenía 10 o 12 años, yo me iba a dormir en las reuniones familiares y a las 12 de la noche, mi mamá me despertaba para que tocara el acordeón. Ella quería que vieran y escucharan al nene… Y luego se transformó en todo lo que viví gracias a esa música que al principio odiaba y que luego fue mi vida. Eso hizo que no tuviera una infancia del todo feliz, aunque no reniego de eso porque todos pasamos por etapas difíciles. Pero luego viví con plenitud mi vida y fui feliz a cada instante… Mi querido amigo Miguel Angel Morelli, en una de sus obras, escribió esto que me encanta: “Mi oficio de cantor es el más lindo/yo puedo hacer jardín de los desiertos/y puedo revivir algo ya muerto/con solo entonar una canción”.

-¿Qué es Santa Fe para vos?

(Se le iluminan y brillan los ojos, se toma un instante y piensa) -Santa Fe es como si fuera mía, es como el perro callejero del que habla Cortez, que uno lo siente como propio. Santa Fe es sentimiento íntimo, siempre hice cosas por la ciudad. He sugerido muchas, aunque la mayoría no se concretaron… Santa Fe es la ciudad de la cumbia, por eso quise avanzar en la idea de construir un salón grande que siempre tenga a un grupo que esté haciendo cumbia santafesina. Hasta tengo un lugar: al lado del quincho de Chiquito, que es un terreno del Estado.

-¿Te vas bien, entonces?

-Me voy bien, tranquilo conmigo mismo, en un momento en el que me siento liberado y feliz porque recibo el cariño y el amor de la gente… Y me voy bien porque, como te digo, soy muy creyente… Y la señal de esa mañana del 31 de enero, cuando me desperté, fue demasiado elocuente como para que entendiera que ha llegado el momento de ponerle punto final a mi carrera.

Fuente: El Litoral

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