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SANTA FE

12 de febrero de 2026

La extensa protesta policial que tiene un fuerte costo para el gobierno de Santa Fe

Pullaro reconoció que el reclamo de los uniformados era “justo”. Según el gobierno ningún agente ganará menos de 1.350.000 pesos.

Después de un extenso y agitado conflicto, la Policía de Santa Fe volvió a patrullar las calles de Rosario con normalidad, al aceptar la propuesta salarial que ofreció el gobernador Maximiliano Pullaro, que lleva el sueldo inicial de un agente a 1.350.000 pesos, y otorga beneficios económicos extra a aquellos que patrullen ciudades más calientes, por lo que un uniformado que maneja un patrullero en Rosario cobrará más de 2.000.000 de pesos.

El anuncio que hizo el gobernador santafesino en una extensa conferencia de prensa se tradujo luego en un decreto, que era lo que esperaban los policías que estuvieron dos días acuartelados en la puerta de la Jefatura de Policía de Rosario, el foco más duro de la fuerza.

En ese lugar, Luis Maldonado, jefe de la Policía a nivel provincial, sufrió en carne propia el clamor de la protesta. Recibió escupitajos en la cara, mientras comunicaba a los agentes rebeldes que los agentes que se habían acuartelado no iban a sufrir sanciones ni ser pasados a disponibilidad, algo que había anunciado un día antes el ministro de Seguridad Pablo Coccocioni.

La Jefatura de Policía de Rosario fue el principal foco de la protesta que mantuvo en vilo la seguridad durante casi una semana.

Recomposición salarial y nuevos beneficios para la Policía

El gobierno santafesino sufrió un intenso desgaste con la protesta que nació el miércoles de la semana pasada, cuando falleció el policía Oscar Valdéz, quien se pegó un tiro en la cabeza en la puerta de la Jefatura el lunes de la semana pasada, un episodio trágico que fue el desencadenante de una protesta que fue cambiando de eje con el correr de los días, una dinámica que el gobierno nunca pudo tener bajo control, por las complicaciones que genera un conflicto donde no hay interlocutores reconocidos, y la bronca cada vez se tornó más caótica e inorgánica.

Los policías consiguieron mucho más de lo que esperaban. La recomposición salarial y de las condiciones laborales es inédita, y es una apuesta del gobierno por no romper con quienes consideraba su aliado, y que se había transformado en un factor clave para que bajara la violencia narco durante los últimos dos años. Si el acuartelamiento no se levantaba, la seguridad entraba cada vez más en riesgo, en una ciudad en el que los crímenes bajaron, pero la configuración de las principales bandas narco sigue intacta.

La prioridad siempre, particularmente en la ciudad de Rosario, fue garantizar la seguridad pública”, afirmó Pullaro, al encabezar la conferencia en la que oficializó la medida, y reconoció la legitimidad del planteo de los uniformados: “Fue un reclamo justo y genuino”. “Yo quiero a la policía”, apuntó el mandatario.

Cubiertas quemadas y calles cortadas, las postales que dejó el conflicto policial más duro de los últimos años en Rosario.

Pullaro precisó que, con la nueva estructura, “todos los policías van a percibir $1.350.000 como mínimo de salario en la policía ”, y aseguró que la tarjeta alimentaria pasará de 80.000 a 180.000 pesos. En el caso de los efectivos que cumplen funciones operativas en Rosario, Santa Fe, Granadero Baigorria, Pérez, Villa Gobernador Gálvez o Santo Tomé, el gobernador indicó que percibirá 500.000 pesos adicionales. A ello se agregan 250.000 para quienes manejan vehículos policiales.

"Hicimos los esfuerzos para estar por encima de los niveles de inflación. Pero el personal policial y servicio penitenciario merecían que el gobierno de la provincia escuche este reclamo genuino y justo", advirtió.

El origen del conflicto y una semana de máxima tensión

Después del anuncio, los policías que estaban frente a la jefatura de Policía con los móviles estacionados en el medio de la calle salieron a patrullar. Quedaron las cubiertas quemadas en el medio de la acera, y los familiares y allegados a los efectivos rebeldes se retiraron. Después de una semana retornó la calma a la Unidad Regional II, pero quedaron muchos resquemores y una fuerza que internamente sufrirá las consecuencias de la exposición. Por ahora, el gobernador respaldó al jefe de la Policía Maldonado, pero su imagen quedó resquebrajada después de los incidentes del martes a la madrugada, cuando reprimieron a parientes de los agentes que estaban allí.

Escenas de máxima tensión se vivieron durante las horas más críticas del acuartelamiento policial frente a la sede de la Unidad Regional II.

La protesta que se profundizó, con una nueva marcha de familiares y allegados de uniformados, comenzó el miércoles de la semana pasado, cuando murió el suboficial Oscar Valdez, de 32 años, quien dos días antes se había suicidado en la puerta de la Jefatura de la Unidad Regional II. La muerte de este hombre oriundo de Vera, el norte de Santa Fe, fue el detonante de los reclamos, porque muchos se sintieron identificados con su historia, que tiene que ver con agentes que se trasladan 500 kilómetros para trabajar en Rosario, con un régimen horario de 12 horas de trabajo y 36 de descanso.

Durante el fin de semana pasado, las protestas continuaron, a pesar de que el gobierno anunció el pago de un plus salarial de 500.000 pesos para uniformados que se desempeñan en las principales ciudades y 250.000 pesos para los choferes de los patrulleros. Ese anuncio no alcanzó y en vez de descomprimir encendió más la protesta que se extendió hasta este miércoles a la tarde.

 

En el gobierno detectaron que en las redes sociales, fundamentalmente Facebook, se había desplegado una estrategia sofisticada. Se habían creado centenares de perfiles falsos, con fotos reales de agentes, que estaban activos todo el tiempo, con posteos para que el clima se enrareciera, interpretaron en el gobierno provincial. Por ejemplo, aparecían fotos de pasacalles contra Pullaro, que eran falsos. Eran fotos trucadas con inteligencia artificial. Algo similar ocurrió con la viralización de las fotos de cuatro agentes que se suicidaron el año pasado.

Por eso, Pullaro no dejó pasar, en su intervención con los medios, que hubo maniobras oscuras detrás del conflicto. El ministro de Seguridad había advertido antes que familiares de policías exonerados por casos de corrupción habían avivado el fuego del reclamo. El gobernador sostuvo se manipuló a sectores de la policía.

A mí me pusieron carteles que decían ‘Pullaro asesino de policías’. A mí, que puse la cara como nadie por la Policía de Santa Fe y el Servicio Penitenciario”, afirmó el mandatario, visiblemente molesto, y agregó: “Manipularon el suicidio de un policía que nos duele a todos, sin siquiera ponerse a estudiar cómo ha evolucionado el suicidio. Eso no lo voy a permitir”.

Fuente: Aire Digital

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