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11 de febrero de 2026
Sequía, recrías y stock: el clima define el despegue de la ganadería

La sequía limita el margen para producir más kilos por animal y sumar terneros, dos claves para recomponer el rodeo. Según Rosgan, de su evolución dependerá que la ganadería pueda capitalizar un mercado demandante sin resignar oferta.
La persistencia de la sequía en varias zonas productivas del país vuelve a colocar al clima en el centro de las decisiones del negocio ganadero, en un contexto marcado por una demanda internacional excepcional y una caída sostenida del stock bovino.
El clima, un factor decisivo para la ganadería en un mercado de alta demanda
Según el último informe semanal de Rosgan, el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario, el desafío del sector pasa por avanzar en dos necesidades estructurales —incrementar el peso de faena y producir más terneros en relación con el rodeo total— sin resignar oferta de carne, algo que hoy aparece condicionado por un factor clave: la disponibilidad de agua.
Entre enero y diciembre de 2025 la faena totalizó 13,6 millones de cabezas y permitió una producción de 3,15 millones de toneladas de carne. El peso promedio por res alcanzó los 231 kilos. En la comparación interanual, la faena cayó un 2% y la producción apenas un 1%, amortiguada por la mejora en el peso de los animales.
Sin embargo, ese ajuste no fue suficiente para frenar la caída del stock bovino. De acuerdo con Rosgan, los datos al 31 de diciembre pasado volverían a mostrar una baja del rodeo, “aunque más moderada que en años previos”, lo que sigue postergando su recuperación.
Evolución de la sequía en Argentina en los últimos tres años. Datos de SISSA, últimos 3 meses al 5 de febrero de cada año.
Menor faena y más peso por res: el camino para sostener la oferta de carne
En este escenario, el informe advierte que para iniciar una fase efectiva de recomposición del stock será necesario reducir aún más la faena durante este año. Eso implicará “un mayor esfuerzo compensatorio en términos de producción de carne por res faenada”, un proceso que comenzó a consolidarse en 2024 con el avance de las recrías pastoriles integradas al corral, favorecidas entonces por un clima más benigno.
La otra variable decisiva es la producción de terneros en relación con el nivel de faena, ya que ese vínculo define el balance entre ingresos y egresos del rodeo. Rosgan subraya que tanto la cantidad de terneros que ingresan al sistema como la producción de carne por animal dependen de prácticas de manejo —un factor controlable— pero, de manera determinante, de las condiciones climáticas, “el componente incontrolable del proceso productivo”.
Sequía en expansión: las zonas más comprometidas y su impacto productivo
Con ese foco, el informe analiza la situación actual de sequía a partir de los datos del Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (SISSA). A diferencia del verano pasado, cuando predominaba un estrés hídrico moderado y los focos más graves fueron acotados y de corta duración, el actual período estival muestra un deterioro más persistente en la franja oeste del país.
Durante diciembre y enero, amplias zonas de La Pampa, San Luis y el sur de Córdoba atravesaron condiciones marcadamente secas, que se agravaron en los últimos diez días de enero por las altas temperaturas y la falta de lluvias, extendiendo el impacto a sectores de la provincia de Buenos Aires. Hoy, las provincias con mayor proporción de territorio bajo sequía extrema a excepcional son Córdoba (44%), San Luis (32%), Buenos Aires (22%), La Pampa (22%) y Neuquén (12%), frente a un promedio nacional del 9%.
Estas cuatro primeras provincias concentran cerca del 54% del rodeo nacional y, el año pasado, aportaron alrededor del 60% de los terneros y terneras del país, con una relación ternero/vaca del 73%, superior al promedio nacional del 66%. Al ponderar el 9% del área nacional afectada con el stock ganadero por provincia informado por el SENASA al 31 de diciembre de 2024, Rosgan estima que “aproximadamente el 15% del rodeo nacional” —unas 7,5 millones de cabezas— se encuentra en zonas bajo algún grado de riesgo por sequía.
Qué dicen los modelos climáticos sobre La Niña y las lluvias
En cuanto a las perspectivas, los principales modelos climáticos indican que las condiciones de La Niña continúan debilitándose y que podrían disiparse hacia marzo. La probabilidad de que persistan durante el resto del verano se redujo al 20%, mientras que aumentan las chances de una transición hacia condiciones neutrales a partir del trimestre febrero-abril.
En el corto plazo, el mercado sigue con atención los pronósticos de lluvia para las próximas dos semanas, que podrían concentrarse en la franja este del país y brindar “un alivio oportuno” a zonas de Córdoba, el oeste bonaerense, La Pampa y San Luis.
De no concretarse esas precipitaciones, podrían registrarse salidas de hacienda más rápidas desde los campos. No obstante, Rosgan señala que, a diferencia de otros episodios de sequía generalizada, se trataría de un evento “transitorio y territorialmente limitado”, que no alteraría de manera significativa las tendencias productivas que hoy buscan sostener el crecimiento del sector en un contexto de alta demanda y menor stock.
Fuente: Aire Agro
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