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29 de enero de 2026
Celulares fuera del aula: la Unesco confirma que crece una tendencia global

La Unesco advierte que 79 países ya restringen el uso del celular en las escuelas y señala mejoras en el aprendizaje, la convivencia y la salud mental de los estudiantes.
La restricción del uso de teléfonos celulares en las escuelas dejó de ser una excepción para convertirse en una política educativa cada vez más extendida. Según la Unesco, 79 países ya limitan o prohíben el uso de dispositivos móviles en las aulas, una cifra que supera ampliamente a los poco más de 60 sistemas educativos que habían adoptado este tipo de medidas en 2023.
El dato forma parte del último Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo. El organismo advierte que el avance de la tecnología en las aulas, sin regulaciones claras, plantea riesgos concretos para el aprendizaje, la salud mental y la convivencia escolar.
“Los estudiantes deben aprender los riesgos y las oportunidades que conlleva la tecnología, y no estar completamente protegidos de ella. Pero los países tienen que orientar mejor sobre qué tecnología está permitida en la escuela y cuál no, y sobre su uso responsable”, señaló la UNESCO.
Prohibir no alcanza: el foco en el uso responsable
El informe aclara que uno de cada siete países aplica una prohibición total de los celulares en la sala de clases, una medida que puede resultar difícil de implementar, especialmente en niños en edad escolar. Por ese motivo, la organización sostiene que las restricciones deben ir acompañadas de educación digital, con énfasis en los efectos del uso excesivo de pantallas sobre la salud física, mental y el rendimiento académico.
Aun así, los resultados de distintas investigaciones muestran impactos positivos. Estudios realizados en Bélgica, España y el Reino Unido revelaron que prohibir el uso de celulares en las escuelas mejora el desempeño académico, en particular entre los estudiantes con peores calificaciones previas.
Menos distracción, mejores resultados
Los datos de la OCDE refuerzan esta lectura. De acuerdo con el informe PISA 2022, el 65 % de los estudiantes se distrae con dispositivos digitales durante las clases, y el 45 % afirma sentirse nervioso o ansioso cuando no tiene el teléfono cerca.
El mismo estudio indica que el uso recreativo de dispositivos por más de una hora diaria se asocia con peores resultados en matemáticas, mientras que un uso moderado y con fines educativos puede fortalecer el sentido de pertenencia a la escuela.
Europa, un laboratorio de políticas educativas
En este contexto global, Europa aparece como uno de los espacios donde más avanzaron las regulaciones. Al menos 14 países europeos ya aplican prohibiciones totales o parciales del uso de teléfonos móviles en las escuelas.
Francia prohíbe los celulares desde 2018, con excepciones puntuales, como estudiantes con discapacidad. Italia vetó el uso de smartphones en el aula para todos los alumnos desde 2024. España aplica restricciones desde 2020, con prohibición total en educación infantil y primaria. Austria, Suecia y Dinamarca también avanzaron con prohibiciones generales o en proceso de implementación.
Otros países, como Alemania, Bélgica y la República Checa, no cuentan con normas nacionales, pero registran un creciente apoyo social y docente a las restricciones, mientras muchas escuelas ya aplican reglamentos propios.
Redes sociales y verificación de edad
El debate se extiende más allá del aula. La Unesco advierte que la regulación del acceso de niños y adolescentes a redes sociales es el próximo desafío, en un escenario donde la verificación de edad sigue siendo débil.
Algunos países comenzaron a actuar. Francia impulsa la verificación obligatoria de edad para registrarse en redes sociales, y Albania prohibió TikTok por un año tras vincular la plataforma con episodios de violencia escolar.
Un cambio de enfoque educativo
Lejos de una postura tecnofóbica, la Unesco plantea un cambio de enfoque: ordenar el uso de la tecnología en lugar de eliminarla, definiendo cuándo y cómo puede ser una herramienta educativa y cuándo se convierte en una distracción.
En un mundo hiperconectado, la discusión ya no es si los celulares deben estar presentes en la vida de los estudiantes, sino qué lugar ocupan dentro de la escuela. Para un número creciente de países, la respuesta empieza por limitar su uso y devolverle al aula un espacio de atención, aprendizaje y vínculo humano.
Fuente: Aire Digital
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