Mauricio Macri parece haber entendido que fue votado con el objetivo de una restauración ética, más que por una cuestión económica. Asà fue en provincia de Buenos Aires con MarÃa Eugenia Vidal, al principio de todo. Nada puede explicarse en materia polÃtica si en ese triunfo en el principal distrito del paÃs.
La espectacularidad mediática de la detención del impresentable sindicalista Pata Medina, con todo su derrotero, más vinculado al hampa que a los servicios que debe prestar un dirigente que representa a los trabajadores, fue como un centro al medio del área que la Justicia le obsequió a la Casa Rosada.. Todo el circuito que derivó en la detención del estrafalario Medina se pareció a un deja vú del derrotero que puso al rey de La Salada contra las cuerdas, además del Caballo Suárez. Y dicen lo que saben que habrá más noticias para este boletÃn.
Con la economÃa haciendo esfuerzos casi inhumanos para germinar algún brote verde (en el gobierno dicen que "explotan" los brotes verdes), Cambiemos tiene el imperativo de mostrarse diferente a lo polÃticamente conocido. Léase, al peronismo, a la Alianza y al gobierno radical de Raúl AlfonsÃn.
AlfonsÃn y los radicales chocaron la calesita en los 80, de entrada, no con "el mercado" sino con el sindicalismo. Sin tener espaldas de boxeador, la UCR pretendió cambiar el modelo sindical con la denominada ley Mucci (ley de reordenamiento sindical). El peronismo rechazó esa iniciativa y los gremialistas terminaron unidos para hacerle la vida imposible a AlfonsÃn.
En nombre del padre
En aquella conducción colegiada, destinada a bloquear la modernización sindical que pretendÃa la UCR militaba Jorge Triaca, el padre del actual ministro de Trabajo, quien hoy dice estar a favor de un nuevo modelo. Cambiaron los Triaca. Los otros integrantes de la conducción de la CGT fueron Saúl Ubaldini, Osvaldo Borda y Ramón Baldassi.
Macri, hoy, quiere demostrar que no es AlfonsÃn. Ha logrado poner a la defensiva no sólo al peronismo, sino también al sindicalismo. Más que hacer paros, los triunviros cegetistas y un menú amplio de caciques quieren "sentarse a charlar con Mauricio".
Ir a la carga contra los vicios del sindicalismo le da a Cambiemos un acicate que le trae aparejado beneficios electorales. ¿Qué sindicalista puede salir a bancar los métodos de Pata Medina? Ninguno. ¿Qué dirigente peronista de peso puede salir a acusar al gobierno por avanzar contra "el brazo sindical"? Ninguno que tenga intenciones de sobrevivir electoralmente.
El objetivo próximo del Ejecutivo es el secretario general de los porteros y presidente del PJ porteño VÃctor SantamarÃa, aparentemente comprometido por una supuesta correrÃa con dinero en el exterior. ¿Y Hugo Moyano?
A diferencia del gobierno radical de los 80, Macri sabe quiénes son los sindicalistas, cómo actúan, cómo piensan. Tuvo trato como empleador de la Uocra, mecánicos y constructores. Y ni hablar del vÃnculo Socma-Manliba. El presidente otorga cargos y espera devoluciones. Como no las hubo en el caso del secretario General de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, voló el encargado de la caja de las obras sociales, un dependiente directo del sindicalista.
Al margen de las decisiones de Macri con el sindicalismo, lo que parece hacer entrar en razones a los otrora bravÃos gremialistas es el estado de la polÃtica y del peronismo, por lejos en uno de los peores momentos de la historia reciente. A tal punto el peronismo ha perdido competitividad que el jefe de los senadores, Miguel Pichetto, ya ni cree en el "todos unidos triunfaremos".
El PJ santafesino, en ese sentido, parece operar como una isla respecto del resto del peronismo. AgustÃn Rossi y Alejandra Rodenas hicieron recorridas, aparecen juntos en los spots y no han abierto grietas entre ellos, al margen de que cuando estuvo en Rosario Axel Kicillof, la ex jueza ni apareció. Pero nada tiene que ver esa armónica relación con las afirmaciones de Pichetto contra la ex presidenta de la Nación. Pichetto, un culto a la deslealtad polÃtica desde tiempos lejanos.
Cómo será la actualidad del PJ que la Cámara de Senadores aprobó por amplia mayorÃa restituir los feriados puente, tan vigentes y repetidos durante los doce años del kirchnerismo, pero con la abstención de un senador peronista: el rafaelino Omar Perotti. Cambiamos.
Por estas horas, crecen las reuniones solapadas entre referencias de Sergio Massa y del Bloque Justicialista de la Cámara de Diputados. Massa no irá al bloque peronista porque desde el 10 de diciembre dejará de ser legislador, pero hay massistas que cuentan las horas para pegar el salto. Entre ellos, el eterno saltarÃn Felipe Solá.
"Cristina, después de que le gane Bullrich, será un cascote. Se queda sola en el Senado, y ahà la esperan con cubiertos de postre. Va a haber un acuerdo entre Sergio y la Liga de Gobernadores. Ustedes lo escribieron hace dos semanas en LaCapital", dijo a este diario una fuente del massismo. El destino del peronismo es un interrogante imposible de develar.
Por otro lado, el macrismo ha logrado un disciplinamiento total en la UCR. El viejo caudillo radical alfonsinista Angel Rozas renunció a la conducción del interbloque de Cambiemos en el Senado, denunciando discriminación polÃtica del gobierno, pero no recibió ni medio gesto de solidaridad de sus correligionarios. Si logra mejores proyecciones y realidades en la economÃa, Macri tendrá despejado el camino hacia la reelección.
Ya lo decÃa en los 80 el cordobés Eduardo Angeloz, radical de pura cepa: "En polÃtica nunca hay que estar afuera. Afuera hace frÃo".