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14 de junio de 2022

Ganaderos a ganar

"Es posible hacer una ganadería rentable y sustentable", afirmaron los organizadores de un tour por dos establecimientos santafesinos que demuestran el rédito de animarse a innovar. En uno se vio un planteo de ciclo completo sobre campo alquilado, que dio un salto de calidad con un esquema regenerativo. En otro, sobre suelos agrícolas, el engorde a pasto y la integración de verdeos con cultivos extensivos compite con los granos.

Con la idea de mostrar planteos eficientes que promuevan el desarrollo regional, el grupo de asesores IDEAR Gálvez este año incorporó giras por establecimientos ganaderos. Tras uno por empresas lecheras, el pasado 7 de junio realizaron otro por dos de carne: una de ciclo completo sobre campo 100% alquilado, que apunta -como aporte extra- a obtener bonos de carbono; y el otro, un campo familiar que retomó la ganadería en integración con agricultura, logrando márgenes muy competitivos versus los cultivos anuales.

"Las dos actividades creemos que son las que llevan la gente al campo y son un gran aporte a la sustentabilidad del agro argentino" indicó a Campolitoral el ingeniero agrónomo y organizador Diego Hugo Pérez. La idea del encuentro, al que asistieron como invitados dos especialistas de renombre como Darío Colombatto y José Jauregui, fue mostrar productores que hacen bien las cosas y comprueban que "es posible hacer una ganadería rentable y sustentable". 

Capital girando

La primera parada fue en Casalegno, departamento San Jerónimo. Allí, la empresa El Timbó SRL produce carne en ciclo completo sobre 1.000 hectáreas arrendadas, más 500 propias de isla. Lo hacen con 200 vacas de cría en cañadas naturales sin suplementación; la recría sobre alfalfas puras y consociadas; y el engorde de machos en isla hasta categoría exportación (500Kg) en un año y medio, que se complementa con las hembras que no quedan para reposición más invernada comprada afuera, que se terminan a corral.

Asesorados por la firma Ovis, surgió la opción del manejo regenerativo "que le dio una vueltita más de rosca al sistema", dijo Fernando Emperatrice, titular de El Timbó. En apenas 7 meses vio resultados y decidió subir a 300 el plantel de madres. "La próxima vuelta de tuerca es invertir en genética", indicó.

El cambio del pastoreo contínuo al rotativo, con más tiempo de descanso, le permitió reestructurar los rodeos y hoy el planteo quedó repartido en dos módulos: la cría en un circuito de un sólo rodeo con descansos más prolongados; y en la recría un sólo rodeo (antes dos) con más descansos, "permitiendo el crecimiento de las plantas y contemplando muchas más cosas que antes no".

Como primer impacto, relató que aparecieron nuevas especies forrajeras en la cañada, más palatables para la hacienda, y mejoró mucho el estado corporal de las vacas. "Entonces tomé la decisión de incrementar en 150/200 la cantidad de vientres", dijo. 

En su planteo, el margen ganadero oscila entre u$s90/100 por hectárea, con alquiler incluído antes de impuestos. "Prefiero que la empresa tenga alta renta y no capital inmovilizado en tierra; si me sobra dinero lo pongo en hacienda", explicó.

El próximo paso, será colocar sensores de base para medir las propiedades del suelo y certificar en 5 años la captura de carbono. "Te emiten un certificado de las toneladas capturadas, que después se pueden vender a las empresas que necesitan comprar", sintetizó. Y comentó que en Argentina sólo hay una empresa que llegó a esa instancia. En un sistema como el suyo, estimó que "podría hablar de entre u$s70 y 90 por hectárea al año con la primera venta de bonos". Después sería mayor porque ya se amortizó la inversión inicial. 

De todos modos, aclaró: "la realidad es que lo hago (al planteo regenerativo) porque el sistema me genera más productividad, tener más volumen de pasto, mejorar el suelo y el manejo; el resto si viene, mejor; además a futuro si se puede certificar que esa carne impacta positivamente en el ambiente debería tener un valor agregado".

La decisión de invertir en captura de carbono en un campo ajena se explica en el muy buen acuerdo y vínculos que tiene con los dueños. "Los arrendamientos ganaderos son largos y se construye confianza", explicó. "Si a los 5 años hay un ingreso extraordinario posiblemente sea bueno repartirlo porque le sirve a las dos partes", comentó.

Aprovechar el invierno

La segunda escala, en Barrancas, fue en el Establecimiento "Miraflores" de la familia Lieber. Un campo con aptitud agrícola donde se hizo ganadería, pasó a agricultura en los 90 y hace cuatro años volvió a alojar animales, en un planteo de engorde a pasto casi sin inversión en estructura (se había levantado por completo), pero sí en genética forrajera.

"Empezamos con raigrases y animales en capitalización hasta implantar pasturas", indicó Benjamín Lieber. Hoy tienen 165 hectáreas de alfalfa (más 30 recién sembradas recientemente), algunas puras y otras consociadas con achicoria, con la idea de seguir creciendo. Más 150 de verdeos que en septiembre se secan, cuando la pastura vuelve a crecer, y quedan para la agricultura de verano.

"La idea de la ganadería es hacerla simple, con baja estructura; porque conocemos más que bien lo que son los vaivenes del país y no queríamos que ante la necesidad de salir quedemos atados a corrales, maquinarias, y todo lo que se necesita para hacer una ganadería de encierre", planteó Benjamín Lieber a Campolitoral. Hoy lo único que incorporaron es un mixer y una pala. En uno de los pozos de los viejos molinos pusieron un bomba sumergible con un generador y a otro molino se lo reparó. Los alambrados son móviles y se va cambiando con la rotación de la invernada. 

"De a poco vamos abandonando la capitalización, que es un modelo de negocio interesante para cargar campos sin inversión propia", explicó. Para montar un campo ganadero se requerirían unas u$s 6000/ha entre pastura, hacienda y algo de estructura.

Como miembros del CREA Gálvez, aprovecharon la información sobre tecnología forrajera. "Cambiaron muchísimo las genéticas en cuanto a productividad y se integran mucho verdeos con agricultura", indicó. 

La bisagra fue optimizar el campo que durante el invierno quedaba desaprovechado. "Con las nuevas tecnologías en verdeos, maíces tardíos y sojas BT, en el invierno es cuando más pasto sobra porque todo campo que no se haga con agricultura queda disponible para hacer ganadería", explicó. Antes no podías cargar al máximo la pastura porque sobraba hacienda en el invierno, pero ahora con cultivos de servicio o verdeos se puede mantener la carga. "Entonces en el verano se carga a full la pastura, que en el invierno se descarga hacia los campos que luego serán agrícolas en el verano".

El planteo comprende 3 rodeos en alfa: una recría a pastura (de 170/200 kilos se lleva a 260); otra recría hasta los 360/380 kg, que agregan a la dieta 3 kg de silo de maíz diario (aporta fibra e incorpora el antiempaste); y el engorde, hasta los 450 kg aproximadamente, que pastorean libres y se los acostumbra a comer maíz hasta llegar a una ingesta de 6/8 kg en autoconsumo. 

Así, el esquema con mejor margen es rye grass-soja o rye grass-maíz, que es más estable como sucesor del verdeo. Los kilos ganados de carne más el cultivo de verano hace mejor margen en esos lotes, de unos u$s1100/ha neto en el último ejercicio, que trigo-soja o sólo la pastura. "Al hacer ganadería en campo agrícola tengo que competir con la agricultura", dijo Lieber. Y si bien en este momento los márgenes de soja de primera y ganadería son similares, los supera al integrar la producción de carne con los granos.

Para Diego Hugo Pérez, en este caso el mensaje es "se puede volver a la ganadería y tener un equilibrio con la agricultura, es rentable y aporta muchas cosas al campo".

Palabra de especialistas

Durante la recorrida, el Dr. Darío Colombatto, especialista en nutrición animal de la FAUBA consideró -a partir del caso de Emperatrice- que el paso de pastoreo contínuo a rotativo es como "un gran cambio de mentalidad, es como cambiar de era geológica", porque se administra mejor el pasto, se promueve la aparición de especies que antes eran muy preferidas por la hacienda"

Sobre el planteo regenerativo, advirtió que no se debe ser tan rígidos en los tiempos de descanso "cuando el crecimiento de la planta depende mucho de condiciones de temperatura y humedad que no siempre ocurren igual;, entonces decir que la espera es si o si de 60 días es ser muy rígido". De todos modos, indicó que "el hecho de ordenar los tiempos de descanso permite planificar mejor los pastoreos; eso es muy positivo y le va a dar al ganadero un modus operandi para empezar a ver la película y no tanto la foto".

También sostuvo que "estos planteos nuevos no están siendo muy exitosos en pasturas de alto crecimiento, de base alfalfa, en donde generar esperas rígidas de los descansos hace que en muchos casos se pierda producción porque las pasturas se pasan". En cambio, sobre pastizales naturales (pelo de chancho o gramón) primero se puede lograr una cobertura "las sales dejan de subir y eso empieza a generar un ambiente que logra hacer germinar especies que antes no germinaban".

Otro aspecto que remarcó fue la necesidad de analizar minerales en agua de bebida y definir si se precisa un plan de suplementación. Por ejemplo, mencionó la importancia del cobre inyectable en último tercio de gestación para "llenar el tanque" del ternero para los primeros tres meses de vida. "El cobre es uno de los primeros requerimientos a cubrir en estos suelos" para aumentar la ganancia de peso del ternero al pie de la madre. Así, con el mismo costo porque es un tema de manejo y no de insumos caros, "se ahorran kilos" que, de lo contrario, debería ganarse luego en la pastura. "Ahí es donde vemos la ganadería del SXXI emerger, focalizarse en lo básico y trabajar en las tecnologías probadas que dan un retorno importante".

A su turno, el especialista en pasturas José Jáuregui, indicó que el manejo rotativo generó mejoras "pero queda un potencial inexplorado". Aclaró que, si bien son ambientes limitantes, "hay que avanzar sobre dos cuestiones: incorporar leguminosas rústicas, como los lotus, y explorar la conveniencia en algunos ambientes y en algunos casos, en la medida que esos ambientes se van recuperando, de incorporar fertilización nitrogenada; puede parecer loco o costoso, pero hay que hacer números".

También mencionó el muy buen manejo del pastoreo, sin embargo "todavía hay un potencial de mejora, sobre todo de nutrición de los cultivos". Al respecto sostuvo que sólo se fertiliza a la siembra "y yo creo que hay un techo no explorado que es el potencial productivo de nuestras pasturas, que puede alcanzar tranquilamente las 18/20 toneladas en pastoreo y nos estamos quedando con valores de 12/14 y nos parece que es el objetivo máximo, y hay potencial por las precipitaciones y la radiación disponible".

Fuente:Campo Litoral

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