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ECONOMÌA

18 de octubre de 2021

La Argentina recapada

Sin dólares es imposible que la economía crezca. Habrá desabastecimiento y la brecha seguirá alta. El gobierno toma decisiones jurásicas

La comunicación de una empresa de neumáticos de que no podrá entregar cubiertas nuevas por falta de materia prima, muestra la realidad económica de Argentina,

No hay dólares y sin dólares, es imposible que la economía crezca, habrá desabastecimiento, y la brecha seguirá alta. Recapar a la Argentina, no es la solución.

El gobierno está en un escenario de escasez total de dólares, pero también de ideas. En un momento complejo para el país, toma una serie de decisiones jurásicas, que lo único que logran es gran confusión.

El cierre de las importaciones y limitaciones para la compra de dólares, hace que el Banco Central República Argentina (BCRA) intervenga menos en el mercado. El gobierno vende la noticia en forma positiva “estamos comprando más dólares”, las reservas alcanzaron los u$s 43.005 millones. Sin embargo, la contracara es menos acceso a las importaciones, falta de insumos básicos de la economía, caída de la actividad y un aumento de la inflación.

En este escenario de aumentos de precios, al gobierno se le ocurre congelar el precio de 1.247 productos de la canasta básica por 90 días a los valores del 1º de octubre. Están incluidos gran cantidad de productos, no debe faltar en la mesa de los argentinos coñac, vodka, ron, ginebra, whisky y 29 vinos, tampoco cremas antiarrugas, pañales y comida para mascota.

Los controles de precio nunca funcionaron ni funcionarán. La única manera de bajar los precios es con más oferta, para ello se necesita mayor inversión y un mercado que demande más productos. Cualquier intento de intervenir un mercado, genera de movida una restricción de oferta, y aumento de la demanda por temor a desabastecimiento, por ende, es imposible lograr el objetivo de congelar precios. Los caminos alternativos, serán nuevas marcas no alcanzadas por el control a mayor precio, o envases con menos cantidades, la creatividad no está congelada. “Ahora no tengo, pero a la tarde te puedo conseguir a otro precio”.

Una empresa cuando produce tiene costos directos e indirectos. Los directos, son los que están ligados al producto, los indirectos son los necesarios para que la empresa esté en marcha y hacen a la estructura general del establecimiento. En muchos casos, los costos indirectos se los llama costos de estructura.

Para hacer bajar los costos indirectos, deberíamos producir mayores cantidades de productos, de esta forma lograríamos hacer descender el costo unitario de producción. Para lograr producir más hay que incrementar los costos directos, por ende, se necesita más capital para llevar adelante la producción. Para bajar los costos unitarios se necesita producir más cantidades y aportar más capital de trabajo. Un detalle no menor es que lo producido se debe colocar en el mercado, si ello no ocurre, la ecuación no funciona.

Otra forma de reducir los precios de un producto, es con mayor inversión, esto implicaría una mejora en los métodos de producción, aplicar tecnología, robótica y otras inversiones que logren producir mayores cantidades a menor costo. De esta forma, lograríamos bajar el costo de producción, pero deberíamos colocar mayores dotaciones de mercadería en el mercado, y se deberían transar más productos.

La dinámica de congelar precios, nos aleja la posibilidad de incrementar la cantidad de productos. En un escenario de alta inflación con la posibilidad de un aumento del 3% mensual, los agentes económicos no van a incrementar la producción para perder dinero. En este contexto, cuanto más produzco más pierdo. El consumidor, cuando observa que los precios están congelados, y la inflacionaria no se detiene, sale a acopiar más productos ante el temor de que mañana no los consigue. Así se produce la dinámica del desabastecimiento.

Cuando falta un producto se recurre a productos de menor calidad, o soluciones parciales hasta tanto salgamos del proceso de congelamiento de precios o restricción de dólares del sector externo.

Si tenemos un auto y no consigo neumáticos tengo varios caminos, el primero sería dejar de usar el vehículo, el segundo viajar a un país limítrofe para cambiarlos del otro lado de la frontera, en tercer lugar, comprar neumáticos usados con menos desgaste que los propios, y en cuarto lugar recapar el neumático hasta conseguir nuevos neumáticos.

Dicen que Juan Manuel Fangio, pudo comenzar a correr gracias a un negocio muy interesante que tenía en Argentina entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, compraba camiones viejos para quitarle los neumáticos y venderlos en el mercado, era la época del racionamiento de combustible, cierre de importaciones y economía con controles. El desabastecimiento era muy importante, y los neumáticos valían más que el camión viejo. En Argentina en el año 2013 una camioneta valía $195.000, hoy 4 cubiertas valen más de $195.000 y no estamos en un periodo entre guerras.

¿Qué pasará con el dólar?

Argentina está al borde de un acuerdo con el FMI, esto lo único que le asegura es postergar pagos por cuatro años y medio. Vendrá muy poco dinero, solo le devolverían los pagos en la moneda del FMI (DEG) que se hizo en septiembre y los que se harían en noviembre y diciembre. La firma del acuerdo sería en el primer trimestre del año 2022. Podría lograrse una baja de tasas del 4% al 1,05% anual. No hay dinero fresco, al menos por ahora.

Para que los dólares alternativos bajen de precio, se necesita que ingresen más dólares al país. Si se siguen limitando importaciones y controlando los precios, no parece que estemos sentando las condiciones para que lleguen más dólares. Por ende, la brecha seguirá vigente por mucho tiempo.

El probable acuerdo exigirá una reducción el déficit fiscal, esto implicaría menos gasto público. El gobierno debería bajar los subsidios a la energía, gas y transporte, una medida inteligente, pero que incrementa los costos en el mercado interno, si no genero más inversiones habrá más inflación. Por otro lado, esto afectara el consumo, el 80% de nuestro PBI es consumo, por lo tanto, no podemos pensar en crecer. Sin crecimiento, y con condiciones económicas poco amigables para la inversión será difícil crecer. Por el lado de la exportación, la soja y el maíz vieron caer sus precios entre un 25% y 33% desde sus máximos, el clima seco no augura una mejora de las cantidades, por ende, habrá menos ingreso de dólares y recaudación de derechos de exportación.

Fuente:La Capital

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