Sábado 16 de Enero de 2021

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ECONOMÌA

28 de diciembre de 2020

El año de la pandemia y su impacto en la economía

Apuntes de 2020. Fragmentos de las entrevistas a Arelovich, Lovuolo, Crespo, Schorr, Argumedo, Madoery, Luciani, García Zanotti, O´Donnell, Manson y Martínez

Voces diversas que se cruzan, reflexionan, analizan y aventuran escenarios de futuro. La pandemia interpeló como pocas veces la realidad económica, política y social. Aceleró muchos procesos, frenó otros. En todos los casos, obligó a repensar paradigmas y métodos de abordaje. En tiempo real, la crisis sigue produciendo desafíos y debates. Durante el año, economistas, politólogos, sociólogos, emprendedores, y dirigentes sociales, sindicales y empresarios aportaron sus puntos de vista en distintas entrevistas de este suplemento. Fragmentos de esas reflexiones urgentes pero perdurables, se evocan a la hora de intentar una síntesis. La crisis, la pandemia, el empleo, la brecha de género, la tecnología y la economía global dieron que hablar en estos meses. Ahora son revisitados en estos fragmentos de las notas del año.

Sergio Arelovich / Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate)

“Sin el coronavirus esta situación de crisis económica ya existía, en todo caso tomó otra intensidad, pero no es muy diferente de lo que uno imaginaba que iba a pasar. Los coletazos económicos del Covid-19 dejaron al desnudo buena parte de los problemas estructurales del país y aceleraron de prepo la puesta en la agenda de algunas cuestiones que nadie quería discutir. Entre otras cosas, una discusión seria sobre una política de ingresos que permita recomponer el poder adquisitivo de la mayoría de la población”.

“No me animaría a dar un diagnóstico sobre cómo cambiará la pandemia a la economía global. Sí puedo señalar algunas cosas. Por ejemplo, algunas situaciones se parecen al 2008, si bien son cualitativamente diferentes, en el sentido que los Estados son los garantes de última instancia para salir del pozo. El parate del comercio internacional no tiene que ver sólo con el tema del coronavirus sino que es la consecuencia, y en todo caso más que eso, parte de los coletazos de lo que dejó la llamada crisis de las hipotecas subprime del 2008, de la cual todavía no salimos. Eso hay que mirarlo. Porque el precio internacional de las commodities está asociada, por un lado, con el impacto diferido de lo que fue el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, catalizado hacia arriba hasta el punto de inflexión que fue la crisis subprime de 2008. Es un proceso que generó movimientos muy significativos en materia comercial, de precios, de flujos de inversión. Y ahora se suma el coronavirus. Esta situación de crisis ya existía, en todo caso tomó otro color, otra intensidad, en algunos mercados en particular, pero no es muy diferente de lo que uno imaginaba que iba a pasar”.

 

5 de abril

Rubén Lovuolo / Red Argentina de Ingreso Ciudadano (Redaic) y director académico del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp)

“Lo primero que hay que observar para ver qué hacemos hacia adelante una vez que se supere esta coyuntura es si consideramos que se puede volver a lo que antes llamábamos normalidad o nos conviene pensar cómo organizamos el sistema económico y social de otro modo. Dentro de tantas cosas que se están discutiendo respecto a cómo organizamos el sistema social de otro modo está el ingreso ciudadano universal o como lo llamamos nosotros, renta básica universal. Esto es si el empleo mercantil va a perder la centralidad que tenía antes y ya no se podrá organizar la distribución de recursos en torno a la relación de empleo, o no exclusivamente en torno a la relación de empleo, porque esa relación tenderá a ser cada vez más endeble y desigual. No es sólo un problema de que cada vez habrá menos demanda de empleo por unidad de capital, sino que cada vez va habrá más dispersión de salario o de ingreso entre la fuerza laboral. Esta parte se podría resolver con dos mecanismos: uno es un ingreso ciudadano universal por fuera del puesto de empleo y pagado de manera absolutamente incondicional a todas las personas independientemente de su situación; y dos, algo que llamaría adicional, políticas que achaten la dispersión de empleo a la que tiende el mercado, que aumenten las remuneraciones a los empleos más bajos y que baje el techo del nivel de la remuneración más alta. Este es un ejemplo de los países nórdicos, donde gran parte del éxito que tuvieron en una economía competitiva, productiva y al mismo tiempo más igualitaria, pasa por el achatamiento de la distribución de los salarios”.

“Cuando se privatizó el sistema de previsión social en el 1994 se pasaron 10 años haciendo trabajos y artículos sobre que era imposible volver al sistema público y que las administradoras de fondos desaparecieran, y en un debate de dos semanas se terminó con el sistema privado. La AUH vino después de que se colocara en el debate público y que se potenciará con la crisis de 2001/2 el derecho universal incondicional, incluso hubo proyectos de ley en el Congreso proponiendo un ingreso para todos los menores de 18 años. Después salió en una vertiginosa vía resolución del poder Ejecutivo de modo más acotado, vinculado al empleo. Si se está construyendo un espacio para el avance de políticas del ingreso ciudadano no lo sé, pero no lo veo imposible. Hoy se está debatiendo en Estados Unidos, en Europa, en países asiáticos”.

 

7 de junio

Daniel Guida / Fundación Pueblos del Sur

“Estamos viendo que va a ser un mundo con algunas diferencias respecto del previo a la pandemia, pero ese mundo ya se venía perfilando. Lo que ha cambiado al mundo son las verdaderas y grandes transformaciones, ya sean la revolución industrial, la posindustrial, etcétera. Tengo la idea de que ninguna pandemia grande cambió nada en el sentido de la responsabilidad social, de la organización política y económica. Pero, va a ser un mundo distinto y una de las cuestiones es que la Argentina va a tener que pensar seriamente en políticas que primero se orienten a sostener y defender seriamente la producción y el trabajo propio, fundamentalmente que permitan lograr la producción de bienes y servicios que satisfagan centralmente la necesidad de sus habitantes”.

“El mundo está en una guerra que está declarada. Y aunque no lo estuviese, está claro que con Estados Unidos perdiendo casi 20 millones de puestos de trabajo y Europa otros tantos, es obvio que lo que viene va a ser el mundo de la defensa del trabajo, porque nadie se imagina el libre cambio propuesto por el conjunto de los neoliberales a lo largo de la historia de los últimos 130 años. Será un mundo que, en un sentido va mantener los vínculos entre todos los Estados, pero en otro, va a tener una cantidad de restricciones que nos obligarán a definir una política mucho más soberana, más independiente, y esto no quiere decir cerrada ni mucho menos, sino fortaleciendo el mercado interno y defendiendo el trabajo argentino”.

 

12 de junio

Eduardo Crespo / Doctor en Economía por la Universidad Federal de Río de Janeiro y profesor de la Universidad Nacional de Moreno

“La gran mayoría de los países del mundo van a terminar en recesión este año y hay que ver hasta cuándo se extiende. Obviamente que hay países que tienen más capacidad para reaccionar y para implementar políticas contracíclicas que otros, pero hablamos de un colapso internacional de oferta y de demanda del comercio internacional. Se profundizan algunas tendencias que ya se estaban observando en los últimos años: más proteccionistas, orientadas a romper acuerdos, como ya estábamos viendo con Trump, el Brexit, disidencias dentro del Mercosur. El efecto hasta ahora es una severa recesión unida a la caída muy fuerte del comercio que puede profundizar la que ya estábamos viendo desde fines de 2019. Ello probablemente tenga el efecto de propiciar, por ejemplo, políticas proteccionistas y ruptura de cadenas globales de valor”.

“Yo creo que las economías deben crecer por dentro. Lo que pasa es que la demanda externa es con moneda internacional y para países como los nuestros, con monedas débiles, es mucho más fácil crecer por exportaciones. Además tenemos sistemas productivos que siempre precisan de productos del exterior. Entonces crecer para adentro en nuestro caso es muy difícil porque tiene que realizarse con un cambio estructural, es decir, con capacidad para producir cosas que no sabemos producir o que no producimos con un mínimo de eficiencia. No veo que el escenario de exportación sea muy propicio en los próximos años, si ese es el punto. Lo que plantean los economistas es más que nada una expresión de deseo, no es una propuesta ni hay algún planteo claro detrás de eso. Cuando uno escarba un poquito, encuentra llamados a consensos, pedidos por un tipo de cambio competitivo, etcétera. Eufemismos para decir: en relaidad: bajemos los salarios en dólares. Pero no se pueden hacer milagros. Primero porque en general las devaluaciones las hacen todos. No es un país aislado el que toma estas decisiones y después prenden una vela y rezan para que algo funcione en el mundo”.

“Creo que en el tema la pandemia el gobierno actuó muy bien. En el plano económico, a mi juicio van un poco temerosos de aplicar políticas un poco más agresivas para sostener la cuarentena. Lo entiendo porque estamos en una economía débil. Argentina no tiene reservas y está entonces como un poco colgada del travesaño. En un contexto económico dramático, bastante bien veo al gobierno, en medio de estas limitaciones”.

 

5 de julio

Martín Schorr / Investigador del Conicet y de Flacso

“Lo que ha mostrado esta pandemia y sus efectos económicos es que buena parte de los países, sobre todos los centrales, que son en buena medida los que le definen a la periferia lo que tiene que hacer, están tirando a la basura muchos de los marcos teóricos que en su momento usaron para decirnos lo que había que hacer. Ellos mismos nos están mostrando que el Estado tiene que intervenir, tiene que eventualmente nacionalizar sectores, debe tener una participación activa impulsando la demanda y por esa vía, reactivar la economía. Entonces me parece que, más allá de que a corto plazo los números dan mucho miedo, se abre una ventana de oportunidad para países como el nuestro, que ojalá lo podamos aprovechar”.

“Es muy importante tener industria. Por ahí se citan livianamente los ejemplos de Australia, Noruega o Nueva Zelanda como modelos a seguir. Es verdad que Argentina todavía es abundante en algunos recursos naturales, pero somos una población que ya estamos llegando a los 50 millones de habitantes. La industria es el único sector que ha demostrado hasta ahora que tiene la capacidad de generar puestos de trabajo de calidad en número importante, como para abarcar una población económicamente activa del tamaño de la Argentina. Creo que se puede pensar en algunos sectores en modelos de industrialización de los recursos naturales con una participación fuerte del Estado”.

“A nivel internacional hay consenso por lo menos de que vamos a una fase distinta, donde la salida a corto plazo va a tener que ver con la redistribución del ingreso. Es muy interesante discutir a qué sectores el Estado tiene que promover con política productiva, a qué sectores canalizar un ingreso universal, dónde focalizar la asistencia y de dónde salen los recursos. Endeudarse sería un nuevo suicidio, con lo cual quedan pocas dudas que el camino es el de una reforma impositiva. Veo que va a ser central en la reactivación de las economías, es la cuestión de la transferencia de ingresos y la distribución del ingreso”.

 

19 de julio

Alcira Argumedo / Investigadora de Conicet y directora de la revista Laberinto

“La pandemia detonó y agravó una crisis que en todo occidente ya se venía viendo de los modelos neoliberales. Este ciclo ha entrado en una crisis terminal porque es inviable en la medida en que su resultante fue el 1% de la población mundial concentrando el 50% de la riqueza. Hay una crisis de sobreproducción por carencia de demanda y al igual que la del 30, los capitales productivos, entran en la especulación financiera. Hay un panorama de gran incertidumbre y, al igual que la crisis del 30, va haber dos alternativas. Por entonces, una de las respuestas fue la de Franklin Roosevelt y el New Deal, ese nuevo contrato social que significó un papel del Estado en el bienestar y en la dinamización de la economía con un aumento de los salarios reales, una disminución de la jornada laboral de 72 horas semanales a 40, redistribución de la riqueza, fortalecimiento de las jubilaciones y demás. Esta fue una de las opciones. Pero otro New Deal debe dar respuesta también a la crisis social y ambiental. Acá en Argentina es posible, pero hay que frenar el saqueo, la impunidad de bancos, fondos de inversión, corporaciones mineras, de granos, y petróleo. No habrá salida si no hay control estatal de las finanzas”.

   

26 de julio

Oscar Madoery / Doctor y master en Ciencias Sociales por la UBA y Flacso y licenciado en Ciencia Política de la UNR. Ex secretario de Producción de la Municipalidad de Rosario

“La pandemia está marcando que los Estados necesitan volver a regular más enfáticamente sus economías. Hay que discutir modelos de desarrollo que vuelvan a poner el énfasis sobre las cuestiones primordiales y estas son que una sociedad se desarrolla cuando el conjunto la totalidad de sus ciudadanos tiene garantizadas cuestiones básicas fundamentales, derechos, igualdades. Y en Argentina esto es dramático, porque probablemente entremos en un escenario donde por primera vez en 40 años ininterrumpidos de democracia, los sectores pobres sean mayoritarios en la sociedad. Un modelo de desarrollo pospandemia tiene que dar cuenta fundamentalmente de eso. Yo creo que eso requiere de políticas nacionales y de algo muy concreto: hay que reconstruir la economía y la sociedad desde los territorios. Hay que invertir la lógica: ir desde abajo hacia arriba. Es necesario vincular lo público que le corresponde a los Estados, con lo popular, con aquellas expresiones comunitarias que ocurren en los territorios y que significan circuitos cotidianos de reproducción de la vida de la forma más digna posible”.

 

23 de agosto

Fernando Luciani / Director ejecutivo del Mercado Argentino de Valores (MAV)

“El mercado de capitales funcionó bien durante la pandemia, en particular el vinculado al financiamiento de empresas pymes. Fue una de las patas que sostuvo y sostiene el financiamiento del capital de trabajo en tiempos de covid-19, que está muy resentido. Las empresas facturan menos, hay menor actividad. Y entonces hay más dificultad para pagar salarios, para comprar mercadería. Los productos de financiamiento del Mercado Argentino de Valores fueron estratégicos para que las empresas puedan vender sus cheques, sus facturas, sus pagarés para pagar gastos corrientes. Y creo que fue la diferencia, en algunos casos, entre la vida y la muerte de algunas empresas.

“El desarrollo de los mercados de capitales en la pospandemia es otro de los temas verticales que estamos pensando todos los días. Porque sin financiamiento no hay posibilidadde que la reactivación sea rápida. El financiamiento en parte va a venir a partir de políticas públicas, y eso es muy valioso, pero nunca alcanzan. Entonces es necesario que los inversores privados empiecen a financiar a otros productos de desarrollo privado. Como dice el ministro de Economía, Martín Guzmán, y es un concepto importante, hay que recrear ahorro de los argentinos en pesos. Eso es, en definitiva, financiar a otras empresas a partir de que emiten obligaciones negociables, cheques, pagarés, que es lo que más funciona. Entonces veo que en la estrategia post Covid es clave el financiamiento en general”.

 

13 de septiembre

Gustavo García Zanotti / Licenciado en economía de la UNR, doctor en Desarrollo de la Universidad de Quilmes y becario posdoctoral del Conicet

“A nivel mundial se está discutiendo gravar a la riqueza, que tiene que ver con el patrimonio que tienen las personas físicas, no es un impuesto a la producción ni afecta la inversión de los empresarios. Grava el patrimonio de multimillonarios, y esto tiene que ver con depósitos, inversiones financieras, inmuebles, muebles, participaciones financieras, etcétera. La mayoría de los patrimonios de las 12 mil personas que serían alcanzadas por este tributo en Argentina se encuentran en el exterior. El 79% del patrimonio de estos contribuyentes está en el exterior. Tienen que ver con procesos previos de fuga de capitales que se atesoran en inversiones financieras, títulos públicos de la deuda argentina, inmuebles y participaciones en empresas. Por ejemplo, tienen más inmuebles en el extranjero que en Argentina. Lo que se pretende gravar es eso. Riquezas establecidas, activos líquidos que no están relacionados con la producción sino más bien con la inversión financiera. No es novedosa la discusión en el mundo sobre impuestos a los más ricos. En la primera guerra mundial, el impuesto a las ganancias fue un aporte extraordinario que hicieron los ricos, quedó después quedó establecido como una obligación. En el mundo en muchos casos lo que se está buscando hacer es gravar la herencia. Son nietos de los que asumieron los riesgos y la inversión necesaria para tener la riqueza. En nuestro país desgraciadamente el impuesto a la herencia se derogó en la última dictadura cívico militar”.

 

13 de septiembre

Victoria O ’ Donnell / Asesora de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género de la Nación

“El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado hace alusión a aquellas tareas que garantizan la reproducción de un hogar. Concretamente, tiene que ver con la compra de alimentos, la preparación de los mismos, la reparación de vestimenta, el cuidado de mayores y menores y enfermos, y también el apoyo educativo a niñas y niños. Estas son las actividades que se consideran dentro de lo que ya comenzamos a definir como sector. Antes de la pandemia, representaba en la Argentina un 15,9% del PBI en un contexto de no pandemia, y escaló al 21,8% en este escenario de aislamiento. Esos números no sólo lo convierten en el sector más importante de la economía, por encima de otros tradicionales como la industria y el comercio. Son además la expresión más contundente de la desigualdad de género, ya que dos tercios de estas actividades son realizadas por mujeres o identidades feminizadas. El aporte de estas actividades alcanza los$ 4.001.047 millones, de los cuales el 75,7% proviene de tareas realizadas por mujeres, que dedican, en conjunto, 96 millones de horas diarias de trabajo gratuitas a las tareas del hogar y los cuidados”.

 

20 de septiembre

Juan Pablo Manson / Presidente del Polo Tecnológico de Rosario

“Cuando se habla de transformación digital se habla de algo más profundo que ponerse un e commerce o llevar el personal a la modalidad del teletrabajo. Se habla de repensar todo el modelo de negocio de una empresa, pensarlo en donde el soporte tenga que ver con todo lo tecnológico, transformar el negocio en función de cómo ahora funciona la economía en este nuevo paradigma. Si antes tenía mi negocio a la calle y ahora tengo que salir a vender por e commerce me tuve que digitalizar pero mi mercado, en definitiva, sigue siendo el mismo. Si mis clientes son los mismos y mis productos iguales, no cambió tanto lo que era el formato físico. Pero una transformación más profunda está sucediendo en las empresas, sobre todo más grandes, y las grandes tecnológicas son las que están más en ese terreno escabroso, en el que de repente te aparece un Uber o un Booking y te cambia todo un mercado. Esas son las que permanentemente tienen que estar surfeando las olas e invirtiendo”.

 

15 de noviembre

Enrique Martínez / Ex presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) y actual coordinador del Instituto para la Producción Popular (IPP).

El efecto que ha generado la pandemia es confuso. Nos hemos dado demasiado poca libertad para discutir cómo se hace para tener un país sin inflación, sin el nivel de concentración de las finanzas y de la producción que hay aquí, y por lo tanto con trabajo para todos y con reducción abrupta de la pobreza. El desafío del gobierno es que la economía popular ocupe un espacio más a la mano del consumidor y que aparezcan nuevos actores de la economía. Porque, si no, quedamos en el mito de que estamos en condiciones de alimentar al 70% de la población pero resulta que el Estado nacional compra alimentos para 11 millones de personas y la economía popular en ese esquema no vende un kilo. No se está implementado un mecanismo de promoción ni de apoyo. Hay dispersos por Argentina más de 300 mil integrantes de la agricultura familiar y muchas plantas pequeñas que no se consideran pertenecientes a la agricultura familiar, pero que tienen oferta de la más variada gama de productos. Me parece que vamos en una dirección de no modificar ninguno de los poderes económicos hegemónicos y eso obliga a un esfuerzo titánico del gobierno para controlarlos, con un resultado que siempre va a ser modesto”.

Fuente:La Capital

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