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31 de mayo de 2020

Oficialistas y opositores buscan su lugar en el tablero político

Los sectores más duros del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio intentan acomodarse a un momento en que la sociedad premia a los líderes moderados.

00:00 hs - Domingo 31 de Mayo de 2020

Mientras la cuarentena se prolonga —con sus particularidades, según el distrito— los duros del oficialismo y la oposición hacen su propio juego en una coyuntura endiablada, pero en la que los dirigentes con mejor imagen positiva son dos líderes moderados: Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta.

Desde que el Covid-19 monopoliza la agenda pública los sectores más radicales de cada espacio político deben transitar un desfiladero estrecho: si juegan fuerte tanto hacia adentro como en el debate público se exponen a pagar costos ante una ciudadanía refractaria a las disputas entre dirigentes, pero si mantienen un perfil extremadamente bajo los halcones corren el riesgo de ser fagocitados por las palomas.

En este marco, La Capital dialogó con tres cientistas sociales sobre cómo se están moviendo unos y otros en el tablero político, los desafíos del presidente y del jefe de gobierno porteño para contener a sus tribus y qué chances tienen quienes alimentan la grieta de avanzar casilleros en el esquema de poder que integran.

Está claro: no es lo mismo ser halcón y habitar el nido oficialista que serlo en la morada opositora.

En cuanto al Frente de Todos (FdT), los analistas coinciden en que los referentes el ala más radical de la coalición no están actuando ese papel, por lo menos en este momento.

Ana Natalucci plantea que "el kirchnerismo está manteniendo la discusión sobre quién va a pagar la crisis, pero no la instala Cristina sino dirigentes vinculados a ella". Y agrega: "No veo tantas fricciones al interior del FdT respecto al manejo de la crisis, sino discusiones que son naturales en cualquier coalición".

En la misma línea, Facundo Cruz señala que "hay un vaivén entre plantear la posibilidad de radicalizar la agenda a futuro pero con la moderación de sus principales referentes", como la propia Cristina o Máximo Kirchner, presidente del bloque del oficialismo en la Cámara de Diputados.

En tanto, para Juan Negri el kirchnerismo "está muy silencioso, porque la sociedad penaliza discursos radicales, pero está muy estratégico en el gobierno", en la dirección de agencias clave como la Anses y el Pami. "Muchas veces La Cámpora no obedece la línea directa del gobierno y no cumple el organigrama", advierte.

La situación es diferente en Juntos por el Cambio (JxC). Después de la derrota en las elecciones del año pasado los duros de la alianza entre macristas, radicales y lilitos están en el Congreso o directamente en el llano.

Desde diciembre JxC está en plena ebullición. La pandemia profundizó —y aceleró— pulseadas por el perfil y los liderazgos de la coalición. De acuerdo a Cruz, la línea demarcatoria separa a "los opositores que gobiernan de los opositores por, de, para y con Twitter".

El también docente universitario considera que los halcones de JxC incurren en un error de diagnóstico: pensar que el 40 por ciento del electorado está completamente en contra de las decisiones que toma el gobierno nacional. "Las encuestas muestran que una parte de quienes votaron a Macri apoya las medidas del gobierno, enfrentar cada una de las decisiones es un error estratégico grave", remarca.

Negri ve desorientado a ese sector. "La falta de recursos y de visibilidad de Macri y el hecho de que la sociedad castiga las intervenciones en términos de gobierno y oposición hace que estos dirigentes queden muy descolocados, muy al margen del escenario político", argumenta.

Por su lado, Natalucci evalúa que la estrategia de Cambiemos tiene dos patas: "Por un lado, defender los intereses corporativos que representan, y por otro lado replicar lo que hicieron entre 2012 y 2014, que es posicionar dirigentes para que después encabecen listas legislativas".

Los jefes

¿Y cuál es el rol de Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta? El presidente y el alcalde/gobernador no sólo tienen que atender el frente sanitario: también deben procesar las tensiones entre su propia tropa.

De acuerdo a Natalucci ni Fernández ni Rodríguez Larreta están administrando sus coaliciones. "Alberto está preocupado por gobernar y conducir el proceso de la pandemia y en esto está todo su esfuerzo; además, aunque sea presidente, no está tan claro su liderazgo sobre Cristina y Massa", señala la también investigadora del Conicet. Y agrega: "Larreta es pragmático y tiene capacidad de armado, pero hay que ver su capacidad para contener a los sectores liderados por Patricia Bullrich, con los que hay más diferencias sobre lo que hay que hacer".

Por el contrario, Cruz ve a Fernández con mayores herramientas y mejores resultados que Larreta para administrar la heterogeneidad de su coalición. "La sobre exposición y la centralización de la toma de decisiones le ha rendido positivamente a Alberto Fernández, mientras en Juntos por el Cambio no está consolidado un liderazgo único, hay posturas más bien horizontales, como pasa en todas las coaliciones opositoras", explica el autor del libro Socios pero no tanto.

Para Negri más que administración hay una situación de hecho. "La pandemia les ofreció a ambos la posibilidad de liderar sus espacios, y quitarle protagonismo a sus rivales internos. La sociedad premia los liderazgos moderados, y se ve en los índices de popularidad que tienen Alberto y Larreta", afirma.

La carrera al 2021

Con todo, el peso de los halcones puede aumentar (o disminuir) en función de cómo gestionen los gobiernos la emergencia sanitaria y la crisis económica. El resultado en esos frentes pesará en el rumbo de las administraciones, la solidez de los liderazgos y, también, cómo se arma la oferta electoral para las elecciones del año que viene.

"En un momento en que Alberto Fernández esté en una situación de debilidad puede haber una mayor incidencia de los duros, pero en Cambiemos no me parece que pueda haber un golpe de timón, los duros de ese espacio siguen en los márgenes", afirma Negri.

A la salud y la economía Cruz agrega un tercer factor que jugará en la disputa entre duros y blandos: las carreras políticas individuales de cada referente. "Habrá legisladores que van a querer renovar sus bancas, y habrá dirigentes que no tienen cargos que van a querer usar las elecciones legislativas para la carrera ejecutiva de todos los niveles", proyecta.

Natalucci cree que la capacidad de los duros está relacionada a cuánto se prolongue la cuarentena en el Amba y cómo impacte el virus en las villas del conurbano. De todos modos, resalta: "Los duros de Cambiemos han sido exitosos en su lobby: empezamos discutiendo el impuesto a los multimillonarios y el gobierno terminó pagándole parte del salario a los CEOs".

 

fuente: la capital

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