Domingo 26 de Junio de 2022

Hoy es Domingo 26 de Junio de 2022 y son las 17:18 -

12 de abril de 2020

Milonga de contrapunto

En plena pandemia queda evidenciado una vez más el rol de la producción de alimentos. El papel del sector financiero y el plan uruguayo.

Federico Aguer

faguer@ellitoral.com

Ante la pandemia desatada del Covid-19 y la necesidad y escasez de materiales para médicos y personal de salud en los hospitales y centros de salud, un Ingeniero Agrónomo ideó y comenzó a fabricar, junto a su mujer y un grupo de voluntarios, delantales de silobolsas, utilizando donaciones de los productores agropecuarios.

Su caso es similar al de muchas empresas del sector que se movilizaron en campañas solidarias, tal el caso de las donaciones de soja a Cáritas, del Banco de Alimentos de Santa Fe y Rosario; o el caso de la Asociación Civil Solidagro, que hasta diseñó una APP para instrumentar donaciones de texturizado de soja que ya llegan a más de 1.000 comedores en todo el país. La soja no es un yuyo que sólo se exporta: también se come y constituye una proteína de origen vegetal con una aceptación cada vez mayor a nivel mundial.

La cuarentena ha demostrado hasta ahora tener bajo control a la crisis sanitaria, y esto debe ser reconocido. Sin embargo, si seguimos aplicando una mirada cortoplacista, la misma tendrá un efecto devastador en el mediano plazo para el campo y la ciudad.

El caso uruguayo desnuda los contrastes. Mientras allí el presidente prometió no gravar el capital, ya que es "amputar a los que van a salir a hacer fuerza para salir de la crisis", acá se crea una comisión para "ciberpatrullar" a quienes no comulguen con las ideas del Gobierno; se faculta a las municipalidades para ejercer el control de precios (una herramienta repetidamente fracasada) que sancione la "ambición" de los almaceneros de barrio; y los fantasmas de la corrupción y la impunidad vuelven a sobrevolar por arriba de la pandemia. Además, las idas y venidas sobre nuevos impuestos desnudan feroces internas en el ámbito oficial. Como resultado, en Uruguay el novillo vale un 40 % más en dólares, y el país vecino reafirma su credibilidad como destino a las inversiones (inclusive de muchos argentinos).

Por otro lado, la ausencia del sector financiero hace peligrar la cadena de pagos. Los bancos no pueden seguir estando afuera de los servicios esenciales. El papelón del viernes pasado demostró la necesidad de contar con un sector que -al igual que los otros- esté comprometido con salir de esta crisis. El anuncio presidencial de ayer es una noticia importante en este sentido, aunque debería incluir la posibilidad de una operatoria lo más cercano a la "normalidad" posible. Si los corralitos se transforman en corralones, es lo mismo que nada.

 

fuente: campolitoral

COMPARTIR:

Comentarios

Escribir un comentario »

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!