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OPINIÓN

2 de febrero de 2020

Claves políticas del 2020

Claves. Fernández deberá encauzar el proceso de renegociación de la deuda antes de pensar en otra cosa. Perotti tiene dos prioridades: seguridad y economía. Javkin necesita nutrir al municipio de fondos para mejorar servicios.

El 2020 será clave para Alberto Fernández, Omar Perotti y Pablo Javkin. El futuro político de los tres comenzará a definirse por las gestiones.

El presidente de la Nación deberá encauzar la profusa deuda externa y, en lo político, intentar convertirse en el centro imantado del peronismo. Y empezar a incentivar el fernandismo, paso previo inevitable a las elecciones de mitad de mandato.

Hasta aquí, Fernández ofrece señales dispersas respecto a la identidad ideológica, pero es algo que se puntualizó en esta columna desde el mismo momento en que fue elegido por el dedo aleccionador de Cristina Kirchner. Dígase otra vez: Fernández no es de derecha ni de izquierda, sino todo lo contrario.

La composición de su gabinete y la integración de las secretarías, subsecretarías, empresas públicas, Banco Central y direcciones dependientes del Ejecutivo es una verdadera ensalada mixta. Hay de todo y para todos. Esa necesidad que tiene el jefe del Estado de quedar bien con su propio espacio, con el kirchnerismo, con los gobernadores y con fuerzas progres aliadas se deja ver en los nombres.

Alberto & Cristina

¿Cómo hará el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner para liderar de manera unívoca esa espacio? Es una pregunta que no tiene respuestas, aunque el tiempo pasado, la historia, el pragmatismo peronista arrojó siempre la misma conclusión: conduce y lidera el que gana elecciones. Y el que ganó fue Fernández. Gracias a Cristina. Y en ese dueto, en esa realidad bifronte, se esconde el futuro del peronismo.

Para pisar en terreno firme, el gobierno tiene que acomodar los tiempos y la formas de la deuda. Dar señales precisas del camino a recorrer, con signos de previsibilidad. De lo contrario, la inflación seguirá siendo inalcanzable para los salarios. Debe decirse: el futuro de Fernández dependerá de los precios de las cosas.

Una de las grandes incógnitas de la previa al inicio de la gestión de Fernández era la relación con Cristina. Parece haber un acuerdo confidencial: el presidente le da preponderancia a los kirchneristas para ocupar espacios de poder y la ex mandataria no interfiere en la gestión.

En Santa Fe, la política se convirtió en un acto de beligerancia, algo que sorprende y duele. La ríspida convivencia política entre oficialismo y oposición rompe la tradición acuerdista. Y no deja de sorprender.

Una oportunidad para empezar de cero estará dada la semana entrante, cuando el gobernador y su ministro de Gobierno reciban al radicalismo y al socialismo para intentar acordar de una buena vez (o no) el decálogo de necesidades públicas, antes llamada ley de emergencias.

"No vamos a votar un paquetazo, ya lo rechazamos en diciembre. Y tampoco si hay destrato a municipios y comunas. Y lo más grave: no vamos a aprobar el endeudamiento para gastos corrientes", dijo ayer una voz autorizada de la oposición. El encuentro de mañana con legisladores radicales y con el presidente del partido será un buen tester para evaluar el futuro de la relación. Un día después será el encuentro con los socialistas.

Poco a poco se fue confirmando lo que aquí se escribió respecto del desiderátum del proyecto de emergencia. Aunque en un principio todo parecía conducir a la seguridad, para la Gobernación es crucial lo económico. Y en esas formas se traban las discusiones. La oposición no quiere votar una ley ómnibus.

Por lo pronto, el ministro de Seguridad, Marcelo Saín, no se anda con chiquitas. "Dijimos que se acabó la joda y se acabó. Ya no mas", tuiteó el picante funcionario después del allanamiento a la Unidad Regional de San Lorenzo y antes de posar un rato con el ropaje del Capitán América en su cuenta de Twitter. Algo está claro: el estilo de Saín le permite absorber la centralidad en Seguridad. Una decisión que Perotti evaluó antes de nombrarlo. Pero su gestión será evaluada por los resultados, no por su gracia.

   

 

En ese vector se jugará la viabilidad de la gestión Perotti, quien tendrá que ir y venir desde la Casa Rosada en busca de fondos. No le fue mal: recibió 2.500 millones de pesos en coparticipación.

¿Y la política? Esa pregunta empezará a meterse en las fauces del peronismo local que, como Fernández a nivel nacional, tendrá que revalidar títulos en 2021. Las elecciones de mitad de mandato tendrán a la elección a senador nacional como centro mediático, pero no habrá que restarle importancia a lo que suceda en Rosario en los comicios a concejal.

El intendente Pablo Javkin no sólo deberá revalidar títulos sino que tendrá que conformar su espacio interno, el javkinismo, para pujar adentro de la interna del Frente Progresista.

En el radicalismo, la novedad fue adelantada el jueves por LaCapital. Se decidió la creación de una comisión de acción política que volverá a reunir bajo una mismo mesa a dirigentes que están en el Frente Progresista y en Juntos por el Cambio.

En el macrismo se avecinan tiempos de internas o, al menos, de posicionamientos cruzados. Federico Angelini y Roy López Molina parecen destinados a confrontar, aunque hay dirigentes que pertenecen al espacio que creen que eso sería "una locura" que terminaría por hacer poco competitivo al espacio. El 2020 será pródigo en señales políticas.

Empiezan a levantarse, muy lentamente, las cortinas políticas en Santa Fe. Febrero recién se despereza.

FUENTE: La Capital

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