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13 de mayo de 2023

Qué fue "la 125", la medida que desató la mayor pugna entre el campo y el kirchnerismo

El conflicto de la 125 reflotó en el Senado de la Nación, 15 años después de las huelgas del campo, por un cruce entre Cristina Kirchner y Martín Lousteau

La vicepresidenta Cristina Kirchner y el senador Martín Lousteau se cruzaron este jueves en el Senado por la llamada 125, una resolución que desencadenó uno de los principales conflictos en el gobierno kirchnerista en el año 2008.

El conflicto reflotó durante la tarde del jueves en el recinto de la Cámara alta, 15 años después, cuando Fernández de Kirchner le dijo a Lousteau: "Senador, ya debería haber aprendido que no hace falta quorum para la sesión del día de hoy, gracias".

El precandidato a jefe de Gobierno porteño no tardó en responder: "Deberían haber aprendido de economía también", le recriminó. Ante esto, Cristina Kirchner contestó: "Me enseñaste vos, con la 125".

 

Qué fue la 125

La resolución 125 fue un anuncio que el propio Lousteau hizo el 11 de marzo de 2008, cuando era ministro de Economía de la Nación. A tres meses de iniciada la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el anuncio impositivo elevaba la alícuota de retenciones al sector agropecuario y marcaba el inicio de un conflicto que se extendió por cuatro meses y quedó en la historia política y económica del país.

Por aquellos años, los precios internacionales de las commodities (soja, girasol, maíz y trigo) eran altos y el Gobierno decidió captar parte de esa renta. Esa decisión, sin embargo, generó un conflicto que se extendió durante 129 días.

La Resolución 125/2008, firmada por la actual vicepresidenta y Alberto Fernández, quien era jefe de Gabinete de ministros, salió en un contexto de precios altos para los granos y mientras la crisis de las hipotecas ya se había desatado en Estados Unidos, sin que se hubiera desencadenado la recesión global que llegó a fin de año.

El precio de la tonelada de soja en Chicago, que había oscilado entre los 300 y los 400 dólares en años previos, superaba la barrera de los 500 y se acercaba a los 600. En 2002, Eduardo Duhalde había impuesto retenciones fijas en torno al 20% de las exportaciones agrarias, una decisión que terminó siendo uno de los motores de la recuperación posterior.

El objetivo de la 125 era establecer una fórmula que transformara el porcentaje retenido en móvil, en una relación inversa con el precio de los granos. Si el precio en Chicago caía por debajo de los 200 dólares la tonelada, la soja tendría retenciones cero. Pero con el valor en 400, ese porcentaje de impuestos pasaría al 35,75%.

En caso de que el precio llegara a 600, que parecía inevitable en esos meses, la tasa de retención llegaría a 49,33%. Es decir que el Gobierno se quedaría con la mitad del valor de lo producido, algo que los productores agropecuarios no estaban dispuestos a aceptar.

Paros, cacerolazos y cuatro meses de conflicto

Con la medida tomada por Casa Rosada, el sector agropecuario convocó a un paro. Una semana después, Martín Lousteau fue tajante: "No va a haber cambios".

El 12 de marzo de 2008 comenzó una huelga de comercialización de granos, anunciada por la Mesa de Enlace Agropecuaria que agrupaba a las cuatro principales entidades del campo (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina y Coninagro).

Luego vinieron los cortes de ruta, las movilizaciones, los cacerolazos en todo el país, las contramarchas del kirchnerismo y negociaciones fallidas que solo profundizaron la situación de tensión.

Las movilizaciones y los cortes de ruta en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba derivaron en un fuerte desabastecimiento en las grandes ciudades.

El Gobierno se negaba a modificar la medida y el sector agropecuario a abandonar los piquetes y bloqueos. Finalmente, a fines de marzo se habilitó una mesa de diálogo, pero ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo los productores volvieron a las rutas.

El conflicto siguió, el Gobierno lo judicializó y denunció a las entidades del campo por "violar las leyes de abastecimiento y seguridad" e "impedir el normal funcionamiento del transporte".

La escalada del problema derivó en la renuncia del ministro de Economía Martín Lousteau, quien dejó su cargo el 25 de abril y en su lugar asumió Carlos Fernández, un dirigente de bajo perfil. Con más de 60 días de conflicto, recién el 19 de mayo volvieron a encauzarse las negociaciones, aunque no se llegó a ningún acuerdo.

El conflicto llegó a instancias judiciales y el 30 de mayo fueron arrestados por los cortes de rutas ocho ruralistas, lo que encendió aún más los cacerolazos, que llegaron a la Quinta de Olivos.

 

El voto "no-positivo" de Julio Cobos

Julio Cobos, vicepresidente de la Nación, recomendó al Gobierno que la discusión se lleve al Congreso para buscar una solución, algo que Cristina Kirchner aceptó el 17 de junio, cuando se anunció por cadena nacional.

En la Cámara de Diputados, el oficialismo aprobó el proyecto de ley de retenciones con 129 votos a favor y 122 en contra. Pero el verdadero punto de inflexión estuvo en la Cámara alta.

En la madrugada del 17 de julio, en el Congreso de la Nación, el hecho tuvo un nuevo episodio que marcó la historia: con una votación empatada en el Senado, el voto decisivo y "no-positivo" fue de Cobos, parte del "radicalismo", quien no apoyó la medida y provocó una derrota política del kirchnerismo.

Tras un debate de 18 horas, Cobos tuvo que desempatar la votación. El mendocino rechazó el proyecto: "Mi voto no es positivo", dijo. Un día después, el gobierno derogó la resolución.

 

Fuente: Uno

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