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5 de marzo de 2022

Un santafesino es secretario de Empleo de la Nación

Aunque desarrolló la mayor parte de su actividad en Buenos Aires, el licenciado Leonardo Di Pietro Paolo vivió de joven en Rosario y es reconquistense. Estuvo en Santa Fe invitado por las autoridades laborales de la provincia y habló con El Litoral sobre los conflictos entre mejorar la productividad y proteger los derechos del trabajador. También, sobre si el trabajo realmente dignifica.

Subraya que nació en Reconquista ante un comentario obligado sobre el clima y advierte que sabe que durante su reciente visita a Santa Fe, la capital provincial fue clemente con el calor. El licenciado Leonardo Di Pietro Paolo comenzó a trabajar en Rosario a fines de los años 60 y luego fue a Buenos Aires, donde estudió y desarrolló una extensa carrera entre la vida universitaria, los gremios y la actividad política.

 

Recuerda que en la ciudad del sur le tocó ser primero empleado de la imprenta de su padre y más adelante socio y responsable de esa empresa. "Y sé qué es liquidar las quincenas", bromea cuando se le pregunta por su primera aproximación al mundo del trabajo. No fue sólo teórica, aclara, al hacer el gesto de pagar golpeando su puño derecho contra la palma de la mano izquierda. A propósito de unas y otras inclinaciones políticas, entre otros antecedentes relevantes y curiosos Di Pietro Paolo fue el jefe de gabinete de la mítica cogestión obrera de la empresa de energía eléctrica de Buenos Aires (Segba) que, en la década del '70, dispuso el presidente Héctor Cámpora y mantuvo meses después Juan Domingo Perón en su tercer gobierno. Esa situación continuó también en el gobierno de Isabel Perón, hasta la dictadura militar. De 1973 a 1976 se produjo la inédita experiencia de la autogestión encabezada por el entonces secretario general de Luz y Fuerza Capital, Juan José Taccone (que falleció en 2007). "Yo era muy joven cuando se dio esa experiencia inédita que ahora calificaríamos dentro del diálogo social", comenta. 

 

Pasó en los 90 por el área de Desarrollo Social y vio la aparición del paliativo de los planes sociales ante problema "más grave que tiene la Argentina que es la pobreza estructural, que lleva ya demasiados años".

 

Revela que también los empresarios en los despachos oficiales (como los funcionarios con los periodistas) dicen cosas en off the record. Y que muchos admiten en privado que no son tan terribles las regulaciones laborales vigentes en la Argentina, pese a que en "la pública" repitan lo contrario. Pietro Paolo, luego de tantos años de lidiar con otros funcionarios y dirigentes gremiales ha reflexionado sobre qué es el trabajo, incluso respecto de si realmente "dignifica" como dice "la doctrina" a la que adscribe.

 

- ¿Dignifica realmente el trabajo?

 

- Sí, el trabajo dignifica, pero hay que hacer algunas consideraciones. A veces las condiciones materiales y estructurales hacen que no sea fácil trabajar y que muchos hermanos y hermanas deban hacer tareas que nos les gustan ni quieren hacer… Y en esos contextos es ciertamente difícil decir que se dignifican ante esa precariedad laboral, cuando no ante el riesgo incluso de exponer sus vidas.

 

Filosóficamente dignifica porque mientras haya salud hay un cuerpo que puede trabajar y cuando se trabaja hay salud mental. El trabajo hace que uno desarrolle tareas diarias, que se levante a ciertos horarios que diferencie los momentos de recreación y los valore. El trabajo en definitiva crea una vida. Es un gran ordenador social.

 

- Y en la Argentina hay tantos que no saben qué es tenerlo, en algunos casos son desocupados hijos o nietos de desocupados.

 

- Lamentablemente tenemos algunos segmentos de nuestra población que efectivamente llevan treinta años, desde los 90… En algunos casos son casi cuarenta sin tener trabajo registrado, viviendo de changas, de ocupaciones temporales, con pagos irregulares,

 

- O de la ayuda del Estado, de no pagar servicios.

 

- Con la ayuda del Estado, con acceso a los servicios públicos que deben ser garantizados a todos, y también tenemos que decir que, lamentablemente, alimentándose en comedores de instituciones solidarias o de vecinos que reciben también alguna colaboración del sector público. Cada crisis nos desarma más. Lo desarman a uno, al individuo, y a la familia. Hemos pasado una gran crisis con la pandemia, golpeó muy fuerte a la Argentina pero por suerte y aún contra todos los pronósticos el rebote hace que superemos los valores del 2020, en términos de trabajo registrado. 

 

Pero ese es el vaso medio lleno… Tenemos una pobreza estructural que requiere labores de todos los sectores sociales y de todas las áreas de gobierno. Además de las áreas sociales y del Ministerio de Trabajo. Sin dudas es necesario también el sector privado. Debe haber una conjunción entre políticas públicas y el sector privado.

 

- ¿El acuerdo a la vista con FMI va en esa dirección? ¿Puede indirectamente crear condiciones para que haya más oportunidades laborales?

 

- Sí, es así. Opino en este caso solo como ciudadano porque como funcionario se trata de una temática que me excede por completo. Personalmente lo veo así: tener acuerdos implica tener certezas, previsibilidad y después está en nosotros como ciudadanos y ciudadanas que esos grados de certezas los aprovechemos para seguir en la dirección en que estamos avanzando: el crecimiento de la producción y el empleo. Hay una desconfianza que también es estructural y solo la podemos superar con coherencia y constancia. Tener objetivos claros y brindar certezas.

 

 - Falta una política de estado sobre el trabajo. Hoy existe la visión gubernamental que desea más empleo en blanco, lo promueve con lo que tiene, pero hay otras visiones políticas que piensan en una reforma laboral que cambie las leyes y conculque derechos laborales porque los considera trabas para el desarrollo.

 

- Lo comparto, hay visiones muy encontradas. Pero, tal como expresan permanentemente el ministro y el secretario de Trabajo, en la gestión vemos un punto medio, sobre el que queremos congeniar. Creemos en esa tarea de acordar, que es lo que hacen las negociaciones colectivas de los trabajadores y los empleadores. Es verdad que existen convenios que hay que actualizar, y que hay tareas descriptas con tecnologías que ya no existen hace más de medio siglo.

 

-En general parece que son las empresas las que no quieren discutir actualizaciones a las que luego se sientan atadas, más bien quieren derogar convenios.

 

- Sí, pero también otras que sí quieren una actualización. Preparamos para mayo un Congreso sobre Productividad en la Argentina, es un tema complejo. Nuestro enfoque es que se beneficia el mundo del trabajo y de la producción. No se trata de trabajar más sino mejor.

 

- Suena bien…

 

- Por supuesto que esa definición puede ser compartida y estamos todos muy de acuerdo pero luego habrá una corriente más tradicional y conservadora que dirá que productividad es igual a conculcar todos los derechos laborales y recargar de trabajo las horas libres con la conectividad permanente o de flexibilizar las funciones…

 

-Que a las fotos también las tome quien escribe en lugar de un reportero gráfico…

 

- Exactamente. Pero también tenemos otra mirada que parte de reconocer que las nuevas tecnologías mejoran la productividad y también pueden ser aprovechadas en beneficio de los trabajadores. Lo decimos pensando en cómo mejorar las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo y como pensar que la mayor productividad debe ir acompañada de diálogo social.

 

El ejemplo del sindicato Smata y la automotriz Toyota es claro. Trabajan en términos de productividad de manera muy interesante para aprovechar nuevas tecnologías. Es verdad que se trata de una empresa de origen japonés con una enorme experiencia en tecnología.

 

- Inventaron el toyotismo.

 

- Sí, pero son los compañeros de Smata los que también se formaron y entendieron cómo obtener beneficios para los trabajadores al mejorar la productividad. Debe ser algo que definan trabajadores y empleadores en la discusión paritaria y del convenio de trabajo, no de hecho.

 

- Tenemos salarios bajos en términos del cono sur, medidos en dólares son bajísimos muy competitivos, pero siempre se sostiene que en la Argentina es muy caro generar empleo. ¿Cómo puede ser?

 

- Mire, uno en estos cargos tiene la posibilidad de hablar en off y en on con los diferentes actores… En la pública los empresarios tienen su discurso políticamente correcto, en el que hay que decir tres o cuatro cosas como un libreto establecido: quejarse de las indemnizaciones, las paritarias, las rigideces laborales están siempre. Pero cuando dialogamos más francamente con cámaras empresariales muy grandes, medianas o de pequeñas empresas hay ciertamente críticas, pero también hay elogios. Nos dicen por ejemplo "menos mal que estuvo la doble indemnización y el ATP y el Repro porque nos salvaron el plantel laboral para cuando volvió la reactivación".

 

Hoy en marroquinería faltan trabajadores especializados de puestos perdidos hace 4 ó 5 años. En ese sector admiten que hoy les cuesta mucho formarlos y que hubiera sido mejor que –al igual que en la pandemia- se sostengan los planteles. Son cosas que se reconocen, pero no públicamente.

 

- Es como en los reportajes

 

- Sí, en on y en off son dos mundos diferentes.

Fuente:Mirador Provincial

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