DEPORTES
23 de junio de 2026
Leo Messi ya no persigue la historia: la historia lo persigue a él
Lo que ocurrió este 22 de junio de 2026 en el AT&T Stadium de Dallas fue mucho más que una victoria de Argentina por 2 a 0 frente a Austria.
Hay futbolistas que ganan partidos. Hay futbolistas que ganan títulos. Y después está Lionel Messi. Lo que ocurrió este 22 de junio de 2026 en el AT&T Stadium de Dallas fue mucho más que una victoria de Argentina por 2 a 0 frente a Austria. Fue una de esas tardes que quedarán guardadas para siempre en la memoria colectiva del fútbol argentino.
Porque mientras la Selección daba un paso gigante hacia los dieciseisavos de final del Mundial, Messi volvió a hacer algo que parecía imposible: reinventar su propia leyenda.
Messi y otra página escrita en la historia del fútbol
El capitán argentino convirtió los dos goles del triunfo, llegó a cinco tantos en esta Copa del Mundo y alcanzó los 18 goles mundialistas, transformándose en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.
Y lo hizo en una fecha que parece escrita por algún guionista enamorado del fútbol.
El mismo día en que se cumplieron exactamente 40 años de la tarde en la que Diego Maradona marcó la Mano de Dios y el Gol del Siglo frente a Inglaterra en México 1986.
Hay coincidencias que parecen casualidades.
Esta no.
Porque Messi y Maradona son distintos. Porque cada uno tuvo su tiempo, su contexto y su manera de marcar una época. Pero ambos terminaron encontrándose en un mismo punto: la eternidad.
Lo más impresionante es que el partido no comenzó sencillo para Lionel.
Erró un penal.
Le taparon un mano a mano.
David Alaba le sacó una pelota sobre la línea.
Parecía una tarde rebelde, una de esas jornadas en las que el récord tendría que esperar.
Pero Messi nunca dejó de intentarlo.
Y cuando Argentina armó una enorme jugada colectiva a los 38 minutos del primer tiempo, apareció donde aparecen los elegidos. Thiago Almada dejó pasar la pelota y el capitán definió de zurda para abrir el marcador y romper otro récord más.
Después llegaría el segundo gol, sobre el cierre del partido, para terminar de decorar una actuación extraordinaria.
Pero la verdadera noticia no son los dos goles.
La verdadera noticia es que Messi sigue siendo el alma de esta Selección.
Cuando Argentina necesita claridad, aparece él.
Cuando el partido se complica, aparece él.
Cuando parece que ya no quedan récords por romper, aparece él.
A los 38 años, en su sexto Mundial, continúa jugando con la misma ilusión que aquel chico que debutó en Alemania 2006. Con la diferencia de que ahora carga sobre sus hombros una carrera irrepetible: campeón del mundo, campeón de América, máximo goleador histórico de los Mundiales y símbolo absoluto del fútbol argentino.
Argentina ganó porque tiene un gran equipo. Porque Scaloni construyó una selección competitiva, solidaria y ambiciosa.
Pero también ganó porque tiene a Messi.
Y eso sigue siendo una ventaja imposible de medir.
El Mundial continúa. Queda mucho camino por recorrer. Habrá rivales más difíciles, partidos más tensos y noches más exigentes.
Pero mientras Lionel Messi siga sonriendo dentro de una cancha, los argentinos seguiremos creyendo.
Porque hay futbolistas que juegan al fútbol.
Y después está Messi, que hace que millones vuelvan a enamorarse de este juego cada vez que toca una pelota.
Fuente: Aire Digital
