SOCIEDAD
9 de marzo de 2026
Las mujeres trabajan más, ganan menos y son mayoría entre los más pobres: un problema estructural no resuelto que sigue perpetuando la desigualdad

Un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que la brecha de género se sigue profundizando: las mujeres tienen menos empleo, menores ingresos y mayor presencia en los sectores más pobres.
Las mujeres trabajan más, ganan menos y son mayoría entre los más pobres. Es necesario decirlo, nombrarlo y visibilizarlo una y otra vez hasta que el problema pueda empezar a revertirse. La brecha salarial de género no se resuelve con el paso de los tiempo y perpetúa la desigualdad entre varones y mujeres.
Los números hablan por sí solos y así lo refleja un nuevo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El estudio analiza indicadores laborales, ingresos y políticas públicas y concluye que las decisiones económicas recientes no afectan de manera neutral, sino que amplían desigualdades estructurales entre varones y mujeres.
No es casual que este 8M el movimiento feminista haya decidido poner el foco en la situación económica bajo el lema "Abajo la reforma: no a la precarización de la vida".
De acuerdo a datos que corresponden al tercer trimestre de 2025, las mujeres trabajan más horas, ganan hasta un 29% menos que los varones y representan el 64,2% de las personas con menores ingresos.
Asumen la mayor carga de trabajo doméstico no remunerado y de cuidados, lo que limita sus oportunidades laborales, ingresos y pensiones, situándolas en mayor riesgo de pobreza.
En este contexto, enfrentan más obstáculos para acceder al trabajo, mayor precariedad laboral y una presencia creciente entre los sectores de menores ingresos.
Brecha de género en números: menos empleo y más desocupación entre las mujeres
Según el informe, la brecha de género también se refleja en el acceso al mercado laboral.
Al tercer trimestre de 2025:
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La tasa de actividad femenina fue del 52,6%, muy por debajo del 70,1% de los varones.
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La desocupación femenina alcanzó el 7,4%, frente al 5,9% de los varones.
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La informalidad laboral afecta al 38% de las mujeres, contra el 35,5% de los hombres.
Esto muestra que las mujeres no solo participan menos del mercado laboral, sino que también tienen mayores dificultades para conseguir empleo y acceder a trabajos formales.
Brecha de género en ingresos: los varones ganan hasta 29% más
El informe también señala una fuerte brecha de género en los ingresos.
En promedio, los varones ganan entre 27,3% y 29% más que las mujeres. La desigualdad es aún mayor entre trabajadores informales, donde la diferencia salarial llega al 40%.
Como consecuencia, las mujeres están sobrerrepresentadas entre los sectores de menores ingresos.
Actualmente, el 64,2% de las personas más pobres son mujeres, un aumento frente al 61,4% registrado el año anterior.
A medida que los ingresos aumentan, la presencia femenina disminuye: en el decil más alto de ingresos, solo el 37% son mujeres.
Feminización de la pobreza y masculinización de la riqueza
El informe describe este fenómeno como “feminización de la pobreza”.
Las mujeres predominan en los sectores de menores ingresos, mientras que los varones concentran la mayor parte de la riqueza.
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63% de las personas con mayores ingresos son varones.
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Solo 32,8% de quienes pagan Bienes Personales son mujeres.
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Apenas 30% de quienes tributan Ganancias son mujeres.
Esto evidencia también una brecha patrimonial, ya que los bienes y las ganancias de las mujeres tienen menor valor económico.
La brecha de género también se explica por las tareas de cuidado
Un factor clave detrás de la desigualdad laboral es la distribución del trabajo doméstico.
Las mujeres dedican tres horas más por día que los varones a tareas domésticas y de cuidado no remuneradas.
Este tiempo limita sus posibilidades de insertarse en el mercado laboral y acceder a mejores ingresos.
Además, el trabajo en casas particulares —uno de los sectores más feminizados— tiene 98,8% de participación femenina y registró una pérdida de más de 22.000 puestos de trabajo entre 2023 y 2025, junto con una caída del 35,2% en el salario real.
Ajuste en políticas públicas y programas con perspectiva de género
El informe también advierte que el presupuesto 2026 consolida recortes en programas destinados a reducir la brecha de género.
Según el CEPA:
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7 de cada 10 programas orientados a reducir desigualdades de género fueron recortados o eliminados.
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Los programas laborales Potenciar Trabajo, Registradas y Potenciar Inclusión Joven fueron prácticamente desmantelados.
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Los programas para víctimas de violencia de género tuvieron un recorte del 86,5% respecto de 2023.
También se registraron recortes en programas de salud sexual y reproductiva y en políticas de infraestructura de cuidados.
Para 2026 no se proyecta construir ningún jardín de infantes con financiamiento nacional.
Jubilaciones, reforma laboral y mayor impacto en mujeres
El informe advierte que algunas medidas económicas también tienen impactos diferenciados según género.
Por ejemplo:
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El congelamiento del bono para jubilaciones mínimas afecta especialmente a mujeres, que están sobrerrepresentadas entre quienes cobran la mínima.
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El veto a la moratoria previsional implicaría que 9 de cada 10 mujeres no puedan jubilarse, debiendo acceder a la PUAM, que paga el 80% de la mínima y exige mayor edad.
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La reforma laboral reduce protecciones en casos como despidos por embarazo y flexibiliza horarios, lo que puede dificultar la organización de tareas de cuidado.
Brecha de género: el desafío pendiente
Las desigualdades entre varones y mujeres persisten en el empleo, los ingresos, el acceso a la seguridad social y las políticas públicas. Y las decisiones económicas no impactan de la misma manera en toda la población.
Las mujeres continúan siendo uno de los grupos más afectados por las crisis y los procesos de ajuste.
Fuente: Aire Digital




