ACTUALIDAD
24 de abril de 2026
Más de 250 mil hectáreas bajo agua en la zona rural de Fortín Olmos y 200 mil cabezas de ganado afectadas
El presidente comunal Rodrigo Acevedo advirtió por el impacto en la zona rural, donde productores trasladan ganado en condiciones extremas
La situación hídrica en Fortín Olmos alcanzó niveles críticos y encendió la alarma en el norte santafesino. Con precipitaciones extraordinarias y el ingreso constante de agua desde otras regiones, más de 250 mil hectáreas rurales se encuentran inundadas, en un escenario que afecta de lleno a la producción ganadera y a la vida en el territorio.
El presidente comunal, Rodrigo Acevedo, explicó que el fenómeno no responde solo a las lluvias locales, sino también al comportamiento de toda la cuenca. En ese sentido, señaló que “con la lluvia de hoy estamos alrededor de los 600 milímetros en lo que va de abril”, un volumen inusual para tan corto período.
Un territorio desbordado
Fortín Olmos cuenta con unas 400 mil hectáreas, en su mayoría rurales y con escasa infraestructura vial. En ese marco, el impacto se concentra especialmente en los Bajos Submeridionales, donde el agua no logra escurrir por la falta de pendiente.
Acevedo detalló que el Arroyo Golondrina, principal vía de drenaje, alcanzó su capacidad máxima, lo que provoca el estancamiento del agua en los campos. “Hay más de 250 mil hectáreas de campo que están inundadas”, advirtió, y describió una situación inédita para la región.
El jefe comunal explicó que el problema se agrava por el ingreso de agua desde el Chaco y el departamento 9 de Julio, lo que incrementa el volumen en una zona naturalmente vulnerable.
Productores en emergencia
La crisis golpea con mayor fuerza al sector rural. Productores y trabajadores se ven obligados a trasladar animales en condiciones extremas para evitar mayores pérdidas.
“La situación más crítica hoy es la del gaucho que está intentando sacar la producción a caballo, en lancha, con salvavidas”, relató Acevedo, graficando el nivel de gravedad. La imagen, poco habitual para una zona no ribereña, resume el impacto del fenómeno.
El traslado del ganado hacia zonas más altas generó además una fuerte concentración de animales en áreas de monte, donde se intenta sostenerlos con recursos limitados. A esto se suma la compleja logística dentro del propio pueblo, donde incluso se organizaron operativos para permitir el paso de tropas por zonas urbanas.
Según detalló el presidente comunal, hay alrededor de 200.000 cabezas de ganado en la zona afectada, muchas de las cuales están siendo trasladadas de urgencia para evitar pérdidas mayores.
Caminos destruidos y actividad paralizada
El impacto también alcanza a la infraestructura. Según precisó el presidente comunal, gran parte de la red vial rural quedó inutilizada. “Estamos hablando de 500 kilómetros de calzada natural que están destruidas”, indicó.
Esta situación repercute directamente en la economía local. Aunque el casco urbano se mantiene relativamente estable gracias a obras de drenaje, la actividad productiva se encuentra prácticamente paralizada.
“No es una situación donde tengamos casas llenas de agua, sino que tenemos la mitad del pueblo que no puede trabajar”, sostuvo Acevedo, al remarcar que la crisis excede lo habitacional y golpea de lleno al empleo y la producción.
Un escenario que llegó para quedarse
El mandatario local advirtió que este tipo de eventos extremos tienden a repetirse, alternando con períodos de sequía. En ese marco, planteó la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones climáticas y planificar a largo plazo.
Mientras tanto, la prioridad inmediata es contener la emergencia: asistir a los productores, resguardar el ganado y prepararse para la etapa que vendrá cuando el agua retroceda, con reconstrucción de caminos y recuperación económica.
Fuente: Sin Mordaza
