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INSEGURIDAD

22 de julio de 2020

Asalto y muerte en Quilmes: ¿homicidio o legítima defensa?

El caso del jubilado asaltado que disparó y mató a uno de los delincuentes desató voces a favor y en contra. El recuerdo del caso Santos. ¿Qué dice la ley?

Juristas y especialistas del derecho penal abrieron la discusión esta semana sobre el caso sucedido en la localidad bonaerense de Quilmes, donde el jubilado Jorge Ríos fue sorprendido por cinco delincuentes mientras dormía, fue torturado por los ladrones y mató a balazos a uno de ellos cuando emprendían la fuga.

El hecho rememoró el caso del ingeniero Horacio Santos, quien el 16 de junio de 1990 persiguió y mató a dos delincuentes desarmados que le habían robado el pasacasette de su auto en el barrio de Devoto, y que solo pasó una semana en la cárcel.

“Una premisa de las sociedades modernas es que el uso de la fuerza es monopolizada por el Estado, y excepcionalmente, el Estado nos devuelve a los particulares ese ejercicio cuando la persona es agredida ilegítimamente y no ha provocado esa agresión, da permiso de defenderse con un parámetro: la racionalidad en el ejercicio del derecho de defensa”, comenzó diciendo el abogado penalista y docente Néstor Oroño.

El letrado mencionó por LT10 que son tres las condiciones en las cuales el Estado contempla el derecho del ciudadano a la legítima defensa: “que se trate de una agresión ilegítima, que el sujeto que se defiende no la haya provocado y la racionalidad en el medio utilizado para repeler la agresión”.

Por otra parte, dijo que será muy importante conocer si el homicidio ocurrió dentro o fuera del domicilio de Ríos, ya que si se trata de la primera circunstancia “queda encuadrada en legítima defensa privilegiada”.

En diálogo con el programa El Cuarto Poder, Oroño precisó que “la legítima defensa se puede ejercitar mientras la agresión subsiste”. Sin embargo, cuando termina la agresión cesa dicho derecho, situación que parece ser la de Quilmes de este fin de semana.

 

El caso Santos

Hace exactamente 30 años, Horacio Santos (un ingeniero químico de 42 años) persiguió con su auto y ejecutó a balazos a los dos delincuentes que le habían robado el pasacassete de su automóvil Renault Fuego.

Lo llamaron el "justiciero" y su caso se convirtió en la bandera de muchos argentinos defensores de la "mano dura" y el "vale todo". Santos estaba con su esposa Luisa López en una zapatería del barrio porteño de Devoto cuando escuchó el sonido de la alarma de su auto que había dejado estacionado a unos pocos metros, sobre la calle Nueva York al 4100. Al salir a la calle vio cómo un hombre se metía por la ventanilla delantera izquierda de su auto y después escapaba en un Chevy modelo 74. Le habían robado el pasacasete por duodécima vez.

El ingeniero salió a buscarlos junto a su mujer. En la esquina de Pedro Morán y Campana, a unas diez cuadras, los alcanzó y los mató con dos certeros disparos en la cabeza. Sus cuerpos quedaron inmóviles en el interior del Chevy, en una de las imágenes más recordadas e impactantes de la crónica policial argentina.

La emblemática foto de los dos delincuentes abatidos por el ingeniero Santos hace 30 años (Foto: Diario Perfil)

Cuando la Policía Federal revisó el coche asentó uno de los datos más relevante del caso: los delincuentes no estaban armados.

“El caso del ingeniero Santos fue homicidio en estado de emoción violenta; es decir con responsabilidad penal atenuada. Así se resolvió ese caso porque ya había cesado la agresión pero Santos estaba conmovido emocionalmente, los persigue y mata”, recordó Oroño.

 

 

fuente: lt10

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